La situación de la sanidad pública en Andalucía ha alcanzado un punto crítico, con el modelo de telemedicina impulsado por el Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla como uno de los principales focos de controversia. Este sistema, que prometía facilitar el acceso a la atención médica a través de consultas telefónicas, ha sido calificado por muchos como un fracaso rotundo. La secretaria de Salud del PSOE-A, María Ángeles Prieto, ha denunciado que este modelo ha transformado los centros de salud en meros call centers, incapaces de ofrecer la atención necesaria a los pacientes.
Los problemas se agravan con el aumento de las listas de espera. Según datos proporcionados por el PSOE-A, en los últimos seis meses, más de 14,000 personas han sido añadidas a las listas de espera para cirugía, mientras que otras 17,000 esperan una consulta externa. Esta situación ha llevado a que muchos pacientes se vean obligados a acudir a urgencias, que ya están saturadas, debido a la falta de citas disponibles con los médicos de atención primaria.
La crítica a la gestión de la sanidad pública en Andalucía no se limita solo a la falta de recursos y la saturación de los servicios. También se ha señalado la falta de personal en los hospitales y la presunta corrupción en la adjudicación de contratos. La portavoz parlamentaria del PSOE-A, María Márquez, ha destacado que la Fiscalía Anticorrupción está investigando irregularidades en el Servicio Andaluz de Salud (SAS), lo que ha generado un clima de desconfianza entre los ciudadanos.
La situación ha llevado a los socialistas a convocar una gran movilización ciudadana en Sevilla, programada para este sábado. El objetivo es manifestar el descontento generalizado con la gestión de la sanidad pública y exigir cambios significativos. La movilización, apoyada por sindicatos y grupos de defensa de la sanidad pública, busca dejar claro que la salud de los andaluces no debe ser un tema de juego político.
Prieto ha enfatizado que más de medio millón de niños y niñas en Andalucía carecen de pediatra, lo que pone de manifiesto la gravedad de la situación. A pesar de las campañas publicitarias que aseguran la disponibilidad de citas, muchos ciudadanos se ven obligados a hacer largas colas desde la madrugada para conseguir atención médica. La percepción de que la Junta de Andalucía está más interesada en la propaganda que en resolver los problemas reales de la sanidad ha generado un profundo malestar entre la población.
Además, la crítica se extiende a la gestión de los hospitales. Un caso emblemático es el del hospital Doctor Muñoz Cariñanos en Sevilla, que ha sido inaugurado en varias ocasiones pero que, según Prieto, ha visto cómo se cerraban servicios y plantas, funcionando actualmente como un pabellón más del Virgen del Rocío. Esta situación ha llevado a que muchos ciudadanos cuestionen la efectividad de las inversiones realizadas en el sistema sanitario.
La movilización del sábado se presenta como una oportunidad para que los andaluces expresen su descontento y demanden un cambio en la política sanitaria. Los líderes socialistas han instado a la ciudadanía a llenar las calles de Sevilla para exigir que se priorice la salud pública y se detengan los recortes y desvíos de fondos hacia la sanidad privada. La frase «con la salud no se juega» ha resonado entre los organizadores, quienes buscan que el mensaje llegue a las autoridades competentes.
En un contexto donde la sanidad pública es un tema de creciente preocupación, la respuesta del Gobierno de Moreno Bonilla ha sido criticada por su falta de acción efectiva. La estrategia de recortes y la falta de transparencia en la contratación de servicios sanitarios han sido señaladas como factores que han contribuido al deterioro del sistema. La ciudadanía, cada vez más consciente de la situación, se prepara para hacer oír su voz en las calles, reclamando un sistema de salud que funcione adecuadamente y que esté al servicio de todos los andaluces.