La reciente carta del padre Javier Cereceda, responsable territorial de los Legionarios de Cristo en España, ha puesto de nuevo en el centro de la atención pública el tema de los abusos sexuales dentro de la congregación. En su misiva, Cereceda ha confirmado la existencia de un nuevo caso de pederastia que se está investigando desde 2024, relacionado con el padre Marcelino, ex capellán del colegio Highlands School El Encinar, ubicado en La Moraleja. Esta revelación se produce en un contexto donde la congregación ha estado bajo el escrutinio por varios casos de abusos que han salido a la luz en los últimos años.
El padre Cereceda ha expresado su profunda tristeza por los hechos denunciados, que reavivan el dolor de las víctimas y sus familias. En su carta, también se comprometió a seguir luchando contra los abusos y a crear ambientes seguros para los menores y personas vulnerables que están bajo el cuidado de la institución. Este compromiso se ha vuelto un mantra dentro de la congregación, que ha estado trabajando en la elaboración de informes anuales sobre los casos de abusos y las medidas adoptadas para prevenirlos.
El V Informe “Verdad, justicia y sanación” presentado por Cereceda detalla las acciones llevadas a cabo en 2024 para garantizar la seguridad de los menores. Este informe se elabora anualmente desde 2019, cuando se publicó una investigación histórica sobre los abusos sexuales en la congregación, abarcando el periodo de 1941 a 2019. En la carta, Cereceda también se disculpa por el dolor que estas revelaciones pueden causar a las víctimas, reiterando el compromiso de la institución de avanzar en la creación de una cultura de prevención y protección.
Los datos presentados en el informe son alarmantes. Desde 1941, se han identificado 13 casos de abusos en España, todos ellos denunciados ante la justicia eclesiástica y, cuando era posible, ante la justicia penal. Entre estos casos, se encuentran seis sacerdotes cuyos abusos fueron identificados durante la investigación histórica, así como otros casos de monitores laicos y sacerdotes denunciados en años posteriores. La congregación ha asegurado que todos los casos han sido tratados con la seriedad que merecen y que se han tomado las medidas necesarias para garantizar la justicia.
Uno de los puntos más destacados en la carta es la mención de una auditoría externa que se ha puesto en marcha en el colegio Highlands El Encinar. Esta auditoría, realizada por una empresa especializada en cumplimiento normativo, busca reforzar los procedimientos de prevención y la creación de ambientes seguros en el colegio. La intención es que esta auditoría se extienda a otros colegios de la congregación, lo que refleja un esfuerzo por parte de la institución para abordar las preocupaciones sobre la seguridad de los menores.
El padre Cereceda también ha compartido detalles sobre los nuevos casos que han surgido desde el último informe. En 2024, se presentó un caso que aún no ha prescrito, y en 2025, se ha denunciado el caso del ex capellán del colegio, que ha sido puesto en conocimiento de las autoridades civiles y eclesiásticas. La congregación ha enfatizado que toda la información sobre cada caso y el estado de los procesos se publica y actualiza en su página web, así como en un sitio dedicado a la prevención de abusos.
La situación en el colegio Highlands School El Encinar ha generado un gran revuelo en la comunidad, y la respuesta de la congregación ha sido objeto de críticas y análisis. La necesidad de un cambio cultural dentro de la institución es un tema recurrente en las cartas y comunicados emitidos por los líderes de la congregación. La lucha contra los abusos y la creación de un entorno seguro para los menores son objetivos que se han vuelto prioritarios, aunque muchos cuestionan si las acciones tomadas son suficientes para abordar la magnitud del problema.
La comunidad educativa y las familias afectadas continúan demandando respuestas y acciones concretas que garanticen la seguridad de los menores en el futuro. La revelación de nuevos casos de pederastia y la respuesta de la congregación son un recordatorio de que la lucha contra los abusos en instituciones religiosas es un camino largo y complicado, que requiere un compromiso genuino y sostenido por parte de todos los involucrados.