La periodista y empresaria Sara Carbonero, conocida por su estilo de vida saludable y activo, ha encontrado en el pádel una nueva forma de mantenerse en forma y disfrutar de su tiempo libre. A sus 41 años y madre de dos niños, Carbonero ha compartido recientemente su experiencia jugando al pádel con amigas, lo que ha despertado el interés por conocer más sobre los beneficios de este deporte y cómo se compara con las sesiones de entrenamiento personal.
La popularidad del pádel ha crecido exponencialmente en los últimos años, convirtiéndose en una de las actividades deportivas más practicadas en España. Este deporte, que combina elementos del tenis y el squash, no solo es divertido, sino que también ofrece múltiples beneficios físicos y mentales. Para profundizar en este tema, hemos consultado a Jaime Fermosell, un jugador profesional de pádel, quien nos ofrece su perspectiva sobre la práctica de este deporte.
### Beneficios físicos del pádel
Según Jaime Fermosell, practicar pádel de manera regular puede ser altamente beneficioso para la salud física. Recomienda jugar al menos dos o tres veces por semana para notar mejoras significativas en el estado físico. «El pádel es un deporte muy completo, ya que involucra todos los grupos musculares», explica. Esto significa que, al jugar, se trabaja tanto la parte superior como la inferior del cuerpo, lo que contribuye a un desarrollo muscular equilibrado.
Sin embargo, Fermosell aclara que jugar solo partidos con amigos no es suficiente para obtener todos los beneficios. Para maximizar el rendimiento y trabajar de manera más específica los músculos, es recomendable combinar los partidos con sesiones de entrenamiento personal. «Las lecciones con un profesional permiten enfocarse en técnicas y ejercicios que no se suelen practicar en un juego casual», añade. Esto no solo mejora la técnica, sino que también ayuda a prevenir lesiones, algo fundamental en cualquier actividad física.
Además, el pádel es un excelente ejercicio cardiovascular. La naturaleza dinámica del juego, que implica constantes cambios de ritmo y dirección, ayuda a mejorar la resistencia y la salud del corazón. Sin embargo, Fermosell advierte que es importante complementar el pádel con ejercicios de fuerza, como los que se pueden realizar en el gimnasio. Esto asegura un entrenamiento integral que no solo se centra en la agilidad y la resistencia, sino que también fortalece los músculos.
### Aspectos mentales y sociales del pádel
El pádel no solo es beneficioso para el cuerpo, sino que también tiene un impacto positivo en la salud mental. La práctica de deportes en equipo, como el pádel, fomenta la socialización y el trabajo en grupo, lo que puede ser muy gratificante. Jaime Fermosell señala que jugar con amigos puede ser una experiencia muy divertida y relajante, pero también es importante reconocer que un partido competitivo y una clase de entrenamiento son dos experiencias diferentes. «Un partido es más lúdico y social, mientras que una clase se centra en el desarrollo de habilidades y el trabajo físico», explica.
La interacción social que se produce al jugar al pádel puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, proporcionando un espacio para desconectar de las preocupaciones diarias. Además, el sentido de comunidad que se forma en torno a este deporte puede ser un gran motivador para mantener una rutina de ejercicio regular.
Sara Carbonero, al compartir su experiencia en el pádel, no solo promueve un estilo de vida activo, sino que también inspira a otros a explorar nuevas formas de ejercicio. Su enfoque en el bienestar integral, que incluye la práctica de deportes al aire libre y la preparación de comidas saludables, resuena con muchas personas que buscan mejorar su calidad de vida.
En resumen, el pádel se presenta como una opción atractiva para quienes buscan una actividad física que combine diversión, ejercicio y socialización. Con la guía de expertos como Jaime Fermosell, los aficionados al pádel pueden maximizar sus beneficios y disfrutar de una experiencia enriquecedora tanto a nivel físico como mental. La clave está en encontrar un equilibrio entre el juego recreativo y el entrenamiento estructurado, asegurando así una práctica saludable y sostenible en el tiempo.