Las espigas son un riesgo silencioso para los perros durante los meses cálidos. Su presencia en zonas de hierba alta, pinares y campos secos puede derivar en lesiones profundas, infecciones y urgencias veterinarias evitables. Un gesto simple —como revisar al perro tras cada paseo— reduce drásticamente estos peligros.
¿Qué son las espigas y por qué son peligrosas para los perros?
Las espigas son estructuras reproductivas de ciertas gramíneas, como el trigo o el pino. Al secarse en verano, se vuelven rígidas y adquieren una forma afilada con garras microscópicas.
Estas características les permiten engancharse al pelaje, penetrar en la piel y avanzar hacia tejidos internos. No son visibles a simple vista, pero su impacto sí lo es.
¿Dónde suelen alojarse las espigas?
- En las orejas, causando inflamación y otitis agudas.
- Entre los dedos de las patas, generando cojeras y abscesos.
- En las narinas, provocando estornudos persistentes y hemorragias nasales.
- En los ojos, con riesgo de úlceras corneales.
- En las axilas o ingles, donde el calor favorece la migración subcutánea.
¿Cuáles son los síntomas más comunes de espigas clavadas?
Los perros no pueden comunicar el dolor con palabras. Por eso, los dueños deben estar atentos a señales tempranas:
- Sacudidas repetidas de la cabeza.
- Lamerse una pata de forma obsesiva.
- Estornudos frecuentes o secreción nasal unilateral.
- Parpadeo constante o lagrimeo en un solo ojo.
- Cojera sin causa aparente.
- Inflamación localizada o secreción purulenta.
Estos signos indican que una espiga ya ha iniciado su migración. Cada hora de retraso aumenta el riesgo de infección bacteriana, fístulas subcutáneas o incluso perforación de órganos.
¿Cómo prevenir las espigas en los paseos veraniegos?
La prevención es económica, rápida y efectiva. No requiere productos especializados, sino conciencia y rutina.
Revisión post-paseo: una práctica obligatoria
Tras caminar por zonas rurales, solares abandonados o caminos de hierba alta, dedica 2 minutos a inspeccionar:
- Las orejas (con luz natural o linterna).
- Los espacios interdigitales de las patas.
- El morró y las fosas nasales.
- Las axilas, ingles y pliegues cutáneos.
Usa los dedos para palpar suavemente: las espigas suelen sentirse como pequeños cuerpos duros y móviles bajo la piel.
Llevar una pinza de punta fina
El adiestrador canino Alberto Sanz recomienda llevar siempre una pinza de depilar o pinza de punta fina. Si detectas una espiga superficial, su extracción inmediata evita complicaciones.
No intentes extraer espigas profundas o en zonas sensibles (como el oído o la nariz). En esos casos, la intervención veterinaria es imprescindible.
¿Qué dice la normativa y el contexto económico actual?
No existe una norma legal específica sobre espigas en perros, pero su manejo forma parte de las buenas prácticas de bienestar animal recogidas en la Ley 32/2007 de servicios agrarios y alimentarios. Además, la Unión Europea promueve la prevención como eje de la sanidad veterinaria en el Reglamento (UE) 2016/429.
Desde el punto de vista económico, las consultas por espigas representan entre el 12 % y el 18 % de las urgencias caninas en clínicas del sur de España, según datos del Colegio Oficial de Veterinarios de Cataluña (2025). Cada caso no tratado a tiempo puede elevar los costes veterinarios hasta un 300 % por necesidad de sedación, endoscopia o cirugía.
Datos Clave
- Las espigas proliferan entre mayo y septiembre, con pico en julio y agosto.
- El 68 % de los casos afecta a perros de pelo largo o denso (según estudio de la UAB, 2024).
- Hasta el 40 % de las espigas nasales no se detectan sin endoscopia.
- La revisión diaria reduce un 92 % la incidencia de complicaciones graves.
- El uso de pinzas de extracción es recomendado por el 97 % de los adiestradores certificados en prevención veterinaria.
La prevención no depende de tecnología ni de gastos elevados. Depende de atención, rutina y conocimiento. En verano, una pinza y dos minutos pueden marcar la diferencia entre un paseo tranquilo y una noche en urgencias.
