Barcelona acoge en 2026 el Congreso Mundial de Arquitectos, la primera ciudad en repetir como sede desde su fundación en 1948. El evento, organizado por la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), reúne a miles de profesionales del diseño, la construcción y la planificación urbana. Su impacto trasciende lo simbólico: impulsa inversión, visibilidad internacional y actualización de normativas locales. La edición de 1996 marcó un hito con figuras como Peter Eisenman, Norman Foster y Daniel Libeskind. Ahora, la apuesta es distinta: colaborativa, abierta y profundamente urbana.
¿Por qué Barcelona vuelve a ser sede del Congreso Mundial de Arquitectos?
Barcelona es la única ciudad que ha sido elegida dos veces como sede del congreso UIA. Esto refleja su liderazgo en innovación urbana y su capacidad para integrar arquitectura, tecnología y participación ciudadana. La ciudad cuenta con una tradición consolidada en reforma del espacio público, desde el modelo de los supermanzanas hasta la recuperación de espacios industriales como las Tres Xemeneies.
El gobierno local y el Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña han invertido en infraestructura y logística para garantizar una experiencia de alto nivel. Además, la sede principal —las Tres Xemeneies— forma parte del proyecto Catalunya Media City, un ecosistema digital y audiovisual en plena transformación.
¿Qué propone el formato Open Forum en las Tres Xemeneies?
El Open Forum es la novedad central del congreso. Se desarrolla en las tardes, en un entorno industrial reconvertido. No es un escenario unidireccional. Es un espacio de intercambio en tiempo real entre ponentes y asistentes. Los comisarios lo definen como un «pimpón»: ideas que rebotan, se cuestionan y se construyen colectivamente.
La arquitectura como servicio
El congreso abandona el modelo del arquitecto-autor. En su lugar, promueve la arquitectura como servicio: una práctica transdisciplinar que integra sociología, ecología, datos y economía. Los proyectos ya no se miden solo por su forma, sino por su impacto social y su capacidad de adaptación.
Transdisciplinaridad como norma
La colaboración con ingenieros, urbanistas, programadores y comunidades locales ya no es una excepción. Es una exigencia técnica y ética. Los comisarios destacan que los nuevos estándares de certificación ambiental, como LEED o BREEAM, exigen equipos integrados desde la fase inicial del diseño.
¿Cuál es el impacto económico y urbano del congreso?
El evento moviliza más de 15.000 profesionales, periodistas y estudiantes. Genera ingresos directos estimados en 32 millones de euros para la economía local. Además, impulsa contratos con empresas de construcción sostenible, startups de smart city y plataformas de participación ciudadana.
El Ayuntamiento de Barcelona ha vinculado el congreso a su Plan Estratégico de Arquitectura y Ciudad 2030, que prioriza la rehabilitación energética, la economía circular en la edificación y la equidad espacial. El congreso sirve como catalizador para acelerar la aprobación de nuevas ordenanzas sobre suelo urbano y uso de materiales locales.
¿Qué marco legal y ético rige la práctica arquitectónica actual?
La Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) y la Directiva Europea de Eficiencia Energética en Edificios (EPBD) marcan el rumbo. A partir de 2027, todos los edificios nuevos en la UE deben ser casi de energía cero (nZEB). En Cataluña, la Norma Catalana de Sostenibilidad Urbana (NCSU) exige evaluación de ciclo de vida y análisis de huella hídrica y de carbono.
Los comisarios subrayan que la ética profesional ya no se limita a la seguridad estructural. Incluye transparencia en cadenas de suministro, justicia climática y acceso equitativo al espacio público.
Datos Clave
- Barcelona es la única ciudad repetidora como sede del Congreso Mundial de Arquitectos UIA.
- El Open Forum en las Tres Xemeneies promueve diálogo horizontal entre expertos y ciudadanos.
- El congreso impulsa la aplicación práctica de la Norma Catalana de Sostenibilidad Urbana (NCSU).
- Se espera un impacto económico directo de 32 millones de euros en la región.
- La transdisciplinaridad ya no es opcional: es un requisito para cumplir con la Directiva EPBD y la LOE.
