Más de la mitad de los jóvenes europeos de las generaciones Millennial y Z eligen un spritz antes que una cerveza en verano. Esta preferencia refleja un cambio cultural hacia bebidas con ritual, estética visual y experiencia sensorial. Pero el sector de bebidas espirituosas enfrenta una paradoja: creciente interés entre los jóvenes y, al mismo tiempo, una caída del 3,8% en producción en 2025.
¿Por qué los jóvenes prefieren el spritz frente a la cerveza?
El spritz no es solo una bebida: es un símbolo de estilo de vida. Su preparación —con prosecco, aperitivo y soda— genera un ritual visual y sonoro único. El tintineo del hielo, los colores vibrantes y su facilidad para compartir en redes lo convierten en una opción altamente ‘instagrameable’.
Sin embargo, el 65% de estos jóvenes reconoce que rara vez se desvía de su elección habitual. Esto revela una brecha entre atracción y hábito: el interés existe, pero la fidelidad aún no.
El rol del canal HORECA
El 58,6% de las ventas de bebidas espirituosas se realiza en hostelería. Allí, los precios subieron entre un 20% y un 30% en cinco años. Esa inflación afecta la frecuencia de consumo, especialmente entre jóvenes con menor poder adquisitivo.
¿Qué impacto tiene esta tendencia en la industria española?
España es el sexto país productor de bebidas espirituosas en la UE, con 143 empresas elaboradoras y 3.500 destilerías artesanales. En 2025, produjeron 322 millones de litros. Pero el descenso de producción refleja una crisis de adaptación: las pymes —el 85% del sector— luchan por conectar con nuevos consumidores sin sacrificar calidad ni identidad.
El sector aporta 7.050 millones de euros al PIB español, principalmente mediante el impuesto especial sobre el alcohol, que grava el volumen de alcohol puro. Este gravamen es clave para la recaudación, pero también un factor de presión en precios finales.
Exportaciones: un faro de crecimiento
Las exportaciones alcanzaron 149 millones de litros y 1.510 millones de euros en 2025: un aumento del 4,7% en valor y del 7,7% en volumen frente a 2024. Esto demuestra que la demanda internacional —especialmente en EE.UU., Reino Unido y Canadá— valora la autenticidad y diversidad de la oferta española: desde ginebras artesanales hasta rónes de origen.
¿Qué marco legal regula esta industria en España?
El sector opera bajo el Real Decreto 1195/2023, que actualiza el régimen del impuesto especial sobre el alcohol y refuerza los controles de etiquetado, publicidad y venta a menores. Además, la Ley de Salud Pública limita la promoción de bebidas alcohólicas en espacios digitales dirigidos a menores de 18 años.
Estas normas obligan a las marcas a innovar con responsabilidad: sin recurrir a estrategias de atracción infantil, pero sí con formatos accesibles, bajos en alcohol puro, y con transparencia nutricional.
Datos Clave
- El 65% de los jóvenes Millennial y Z solo prueba bebidas nuevas de forma esporádica.
- El sector de bebidas espirituosas aporta 7.050 millones de euros al PIB español.
- El impuesto especial sobre el alcohol grava el volumen de alcohol puro, no el producto final.
- Las exportaciones crecieron un 4,7% en valor y un 7,7% en volumen en 2025.
- El 58,6% de las ventas se realiza en el canal HORECA, donde los precios subieron hasta un 30% en cinco años.
¿Cómo puede el sector ganarse a los nuevos consumidores?
La respuesta no está en reducir precios, sino en redefinir valor. Los jóvenes valoran la autenticidad, la transparencia y la experiencia. Las marcas que combinan innovación en formatos (como latas de spritz listos para beber) con historias de origen y prácticas sostenibles están ganando terreno.
También es clave la formación del personal de hostelería: un barman que explica el origen del vermut español, los métodos de destilación del ron de Canarias, o las variedades de ginebra andaluza, convierte una compra en una experiencia educativa y memorable.
La industria no necesita abandonar su tradición. Necesita traducirla al lenguaje de una generación que elige con el móvil, valora con el paladar y comparte con el corazón.
