Junts ha dejado el gobierno municipal de Girona tras tres años de coalición con Guanyem y ERC. La ruptura dejó a la coalición en minoría con solo 11 de 27 concejales. La exvicealcaldesa Gemma Geis explicó que la decisión respondió a una crisis de confianza acumulada, no a un solo hecho aislado. El alcalde Lluc Salellas fue señalado por una forma de gobernar «personalista» y por ignorar las advertencias de su socio. La salida afecta la gobernabilidad y reabre debates sobre la estabilidad de los gobiernos locales en Cataluña.
¿Qué provocó la salida de Junts del gobierno de Girona?
La ruptura no tuvo un detonante único. Geis habló de un cúmulo de razones, entre las que destacan decisiones unilaterales, falta de coordinación y desatención a asuntos operativos clave. Junts consideraba que su voz había dejado de tener peso real en las decisiones estratégicas y cotidianas.
La ausencia en la Junta de Gobierno Local
Un episodio simbólico fue la ausencia del alcalde Lluc Salellas en una Junta de Gobierno Local convocada para decidir el futuro del Cinema Truffaut. Aunque Geis aclaró que este hecho «no es el motivo», sí evidenció una falta de liderazgo compartido, acelerando la pérdida de confianza.
La priorización de lo cotidiano sobre lo espectacular
Geis subrayó que gobernar implica más que impulsar grandes proyectos. Junts exigía un mayor control sobre servicios esenciales: limpieza, asfaltado, brigadas municipales, coordinación entre los servicios municipales, modernización de mercados y aplicación de la moratoria de negocios. Estos temas quedaron sistemáticamente «en un segundo plano».
¿Cuál es el impacto económico de esta crisis política?
La inestabilidad afecta directamente la ejecución presupuestaria y la inversión local. Proyectos como la nueva oficina de contratación o la modernización de mercados requieren continuidad administrativa. Su paralización genera incertidumbre para empresas locales y proveedores. Además, la pérdida de confianza puede retrasar fondos europeos vinculados a la transición verde y la digitalización municipal, ya que los auditores exigen gobernabilidad estable.
Riesgo para los fondos NextGenerationEU
Girona es beneficiaria de ayudas del plan NextGenerationEU para infraestructuras urbanas. La falta de consenso entre socios dificulta la aprobación de expedientes técnicos y la firma de convenios. Esto pone en riesgo hasta el 18 % del presupuesto municipal 2026-2027 vinculado a inversiones estructurales.
¿Qué marco legal regula la salida de un socio de gobierno municipal?
No existe una ley específica que regule la retirada de un partido de una coalición municipal. La estabilidad del gobierno depende del Reglamento Orgánico Municipal (ROM) y del acuerdo de gobierno firmado al inicio del mandato. En Girona, el acuerdo no contemplaba mecanismos de mediación ni cláusulas de salida anticipada, lo que dejó a Junts sin herramientas formales para exigir cambios.
El papel del Pleno y la moción de censura
Con 11 concejales, Guanyem y ERC ya no tienen mayoría absoluta. Para seguir gobernando, deben buscar apoyos puntuales o negociar con otros grupos. La alternativa legal es una moción de censura, aunque requiere mayoría absoluta (14 votos), lo que la hace inviable sin el respaldo de Junts o del PSC.
¿Qué implica esta crisis para la gobernabilidad local en Cataluña?
La salida de Junts en Girona forma parte de una tendencia más amplia: la fragilidad de los gobiernos de coalición en municipios con alta fragmentación política. En los últimos 18 meses, se han registrado rupturas similares en Lleida, Tarragona y Sabadell. Esto evidencia la necesidad de acuerdos más robustos y mecanismos de evaluación periódica.
Datos Clave
- Junts tenía 7 de los 27 concejales en el Ayuntamiento de Girona.
- La coalición gobernante pasó de 18 a 11 concejales tras la salida.
- El Cinema Truffaut, un equipamiento cultural emblemático, está en proceso de redefinición tras la crisis.
- Se han paralizado al menos 5 proyectos operativos vinculados a los servicios municipales.
- El gobierno actual carece de mayoría para aprobar modificaciones presupuestarias sin apoyos externos.
La ruptura refleja una tensión creciente entre la exigencia de gestión técnica y la lógica partidista. En un contexto de presión fiscal y demanda ciudadana creciente, la capacidad de los ayuntamientos para mantener acuerdos estables ya no es un mero asunto político: es una condición para la eficacia administrativa y la sostenibilidad financiera.
