La producción de aceitunas en Canarias enfrenta un panorama desolador, que ha llevado a los agricultores a replantearse sus estrategias ante un cambio climático que amenaza con transformar la agricultura en el archipiélago. En los últimos años, las cosechas de aceitunas han disminuido drásticamente, lo que ha encendido las alarmas no solo en las islas, sino también en el sur peninsular, donde se observa con preocupación la situación actual de los olivares canarios.
La falta de horas de frío, un factor crucial para la floración de los olivos, ha sido uno de los principales culpables de la escasa producción. En el año anterior, la producción fue prácticamente nula en muchas zonas, y aunque este año se ha registrado una ligera mejora, los números siguen siendo alarmantes. En las islas orientales, la producción apenas ha alcanzado el 20% de lo habitual, mientras que en las occidentales se sitúa en torno al 50%. Esta situación ha llevado a los agricultores a buscar soluciones innovadoras para adaptarse a las nuevas condiciones climáticas.
### Adaptación y Nuevas Variedades
La adaptación a las nuevas realidades climáticas es fundamental para la supervivencia del olivar canario. La empresa Todolivo, un referente en el sector, ha comenzado a trabajar con nuevas variedades de olivo que son más resistentes a las altas temperaturas y a la sequía. Estas variedades, aunque producen menos kilos por árbol, ofrecen una producción más regular, lo que se traduce en una mayor sostenibilidad a largo plazo.
El presidente de la Asociación de Olivareros de Canarias, Matías Suárez, ha enfatizado la necesidad de reciclarse y adaptarse a las nuevas condiciones. «No tenemos opción a no reciclarnos; si no cambiamos, desaparecemos», ha afirmado. En este sentido, el Cabildo de Tenerife ha implementado fincas experimentales donde se están probando variedades como la Arbequina, que ha mostrado una buena adaptación a los inviernos cálidos de las islas. Además, se están evaluando otras variedades como Arbosana, Koroneiki, Picual y Hojiblanca, que ofrecen diferentes ventajas en términos de producción y calidad.
La situación es crítica, y los agricultores deben estar más atentos que nunca a las necesidades de sus cultivos. Francisco Trujillo, concejal de Transición Ecológica y Sector Primario en Agüimes, ha señalado que el cuidado del olivo ya no es tan sencillo como antes. «Ahora hay que estar encima del árbol, controlar plagas, aplicar tratamientos ecológicos y usar potasa», ha explicado. Esta nueva realidad requiere un cambio en la mentalidad de los agricultores, quienes deben estar dispuestos a aprender y adaptarse a las nuevas exigencias del cultivo.
### Impacto Cultural y Económico
La crisis del olivar canario no solo se mide en kilos de aceite, sino que también tiene un impacto significativo en la cultura y el paisaje de las islas. La producción de aceite de oliva en Canarias representa apenas un 1% del consumo local, pero su calidad es excepcional. Los suelos volcánicos, la mineralización y la recolección manual contribuyen a la singularidad del aceite canario, que se distingue por su sabor y calidad.
Sin embargo, la falta de rentabilidad en el sector está llevando a muchos agricultores a abandonar sus fincas. «No se trata solo de números. Somos los jardineros de las Islas. Cuidamos un patrimonio agrícola y paisajístico que da identidad», ha afirmado Suárez. La situación es alarmante, y es necesario que las administraciones públicas ofrezcan apoyo a los agricultores que mantienen los olivares, similar a lo que se hace en otros países.
El futuro del olivar canario depende de la capacidad de los agricultores para adaptarse a las nuevas condiciones climáticas y de la implementación de políticas que fomenten la sostenibilidad del sector. La renovación generacional también es crucial; el campo no se abandona solo por la falta de rentabilidad, sino también por la falta de interés de las nuevas generaciones en continuar con esta tradición agrícola.
La crisis del olivar en Canarias es un llamado a la acción. Los agricultores, las administraciones y la sociedad en general deben trabajar juntos para encontrar soluciones que permitan mantener viva esta parte fundamental de la cultura canaria. La producción de aceite de oliva no es solo una cuestión económica, sino también una cuestión de identidad y patrimonio que merece ser preservada para las futuras generaciones.
