La gestión de la sanidad en la Comunidad de Madrid ha sido objeto de intensos debates, especialmente en lo que respecta a la colaboración público-privada. En 2024, los hospitales Quirón y Ribera Salud presentaron al gobierno de Isabel Díaz Ayuso una factura que asciende a 2.194 millones de euros. Este aumento significativo en los gastos ha generado preocupaciones sobre la sostenibilidad del modelo y su impacto en los contribuyentes madrileños.
El último informe de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid revela que las partidas destinadas a los hospitales gestionados bajo el modelo de concesión han aumentado más del 60% en comparación con el año anterior. En total, la sanidad pública triplicó los pagos de liquidaciones atrasadas a estos grupos privados, alcanzando un total de 910 millones de euros. Este incremento plantea interrogantes sobre la eficiencia y la transparencia del sistema de salud en la región.
### Aumento de los Gastos en Sanidad Privada
El informe de la Cámara de Cuentas destaca que el gasto destinado a los hospitales bajo concesión administrativa alcanzó los 1.755,6 millones de euros en 2024. Esta cifra se incluye en una partida denominada «convenios y conciertos para atención especializada», que se eleva a 1.957,62 millones si se consideran otros servicios menores como ambulancias y pruebas diagnósticas. Este aumento del 65,7% en comparación con el ejercicio anterior es alarmante y pone de manifiesto la creciente dependencia del sistema de salud madrileño de la sanidad privada.
Los hospitales que operan bajo este modelo incluyen el Rey Juan Carlos, Villalba, Infanta Elena y la Fundación Jiménez Díaz, todos gestionados por los grupos Quirón y Ribera Salud. En 2024, la Fundación Jiménez Díaz recibió la mayor parte de los fondos, con 877,45 millones de euros, casi la misma cantidad que los otros cuatro hospitales bajo concesión administrativa, que sumaron 878,15 millones. El Hospital de Torrejón, también del grupo Ribera Salud, recibió 144,4 millones, la menor cantidad entre ellos.
Además, la Cámara de Cuentas menciona que a los 1.755,6 millones hay que añadir una provisión por obligaciones pendientes de reconocimiento, que suma 438,2 millones. Esto significa que la factura total para 2024 fue de 2.193,8 millones de euros, un gasto considerable que recae sobre los contribuyentes madrileños.
### Retrasos y Deficiencias en la Gestión
Uno de los aspectos más preocupantes del modelo de gestión de la sanidad privada en Madrid es el retraso en las liquidaciones y pagos a los hospitales. Aunque los convenios establecen liquidaciones mensuales para la actividad asistencial, el proceso de revisión es complicado y genera continuas reclamaciones administrativas. Esto no solo retrasa los pagos, sino que también crea un ambiente propenso a disputas legales entre el gobierno y las concesionarias.
En 2024, el gobierno de Díaz Ayuso mostró un interés renovado en ajustar cuentas con las concesionarias, abonando casi 910 millones de euros a Quirón y Ribera Salud, un aumento significativo respecto a los 283,3 millones del año anterior. Sin embargo, al cierre de 2024, aún quedaban pendientes liquidaciones de años anteriores por un total de 480,55 millones de euros. Esto refleja una falta de control y planificación en la gestión de los recursos destinados a la sanidad.
El informe también revela que el volumen de reclamaciones administrativas por solicitudes de reequilibrio de las concesionarias y pagos de liquidaciones de ejercicios anteriores ascendía a 105,82 millones de euros al cierre de 2023, con nuevas reclamaciones en 2024 que suman otros 65,32 millones. Además, solo en concepto de intereses de demora reclamados ante los tribunales, el gobierno madrileño tiene consignada una cantidad de 17 millones de euros.
La consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha defendido el aumento del gasto en hospitales de gestión indirecta, argumentando que se debe a una mayor demanda asistencial. Sin embargo, este argumento no parece suficiente para justificar el crecimiento desmesurado de los costos, especialmente cuando se considera que los hospitales de gestión 100% pública son los que reciben más fondos cada año.
El modelo de colaboración público-privada en la sanidad madrileña ha sido calificado por algunos como un sistema transparente y garantista, pero las cifras y los informes de la Cámara de Cuentas sugieren lo contrario. Las deficiencias en la gestión económica y presupuestaria son evidentes, con errores en la imputación presupuestaria y falta de control sobre los activos de concesión.
La situación actual plantea serias preguntas sobre la viabilidad del modelo de sanidad privada en Madrid. Con un aumento constante en los gastos y una gestión cuestionable, es fundamental que se realicen reformas para garantizar que los recursos públicos se utilicen de manera eficiente y efectiva en beneficio de la población. La salud de los ciudadanos no debe ser un negocio, y es responsabilidad del gobierno asegurar que el sistema de salud funcione de manera justa y equitativa para todos.
