El Museo del Trabajo Barcelona ha abierto oficialmente en la Nave F de la Fabra i Coats, en Sant Andreu. Este espacio recupera la memoria industrial de la ciudad con dos exposiciones permanentes, un fondo visible de más de 4.000 piezas y una narrativa centrada en los trabajadores. Financiado con fondos Next Generation, el proyecto refuerza la política cultural descentralizada del Ayuntamiento de Barcelona y reactiva un icono patrimonial del siglo XIX.
¿Qué ofrece el Museo del Trabajo en la Fabra i Coats?
El museo no es una simple colección de objetos. Es un espacio de interpretación activa, donde la historia del trabajo se construye desde la voz de los propios trabajadores. La exposición inaugural, Fabra i Coats de Sant Andreu: empresa, treball i memòria, reconstruye la vida fabril entre 1858 y 1996. Incluye maquinaria textil original, planos técnicos, uniformes y testimonios orales grabados.
El molino de carbón como símbolo inaugural
El recorrido comienza con un antiguo molino de carbón, donado por la asociación de trabajadores de la Maquinista Terrestre y Marítima. Este objeto no es decorativo: representa la energía que movió la industria barcelonesa y la solidaridad entre colectivos obreros.
¿Cómo se financia y qué marco legal lo sustenta?
El proyecto forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) de España. Recibe fondos Next Generation gestionados por el Ayuntamiento de Barcelona bajo el eje 3: Cultura, patrimonio y cohesión social. Su ejecución cumple con la Ley 1/1993 del Patrimonio Histórico de Cataluña, que exige la conservación activa de espacios industriales. Además, se alinea con el Pacto por la Cultura Industrial de la Generalitat, vigente desde 2023.
Integración con el Plan Estratégico de Cultura 2030
El museo es un eje del Plan Estratégico de Cultura de Barcelona 2030, que prioriza la descentralización y la participación vecinal. Su ubicación en Sant Andreu responde a una apuesta por equilibrar la oferta cultural entre distritos. No es un equipamiento aislado: se articula con la Red de Museos del Trabajo de Cataluña, impulsada por el Departament de Cultura.
¿Cuál es su impacto económico y social en Sant Andreu?
La reapertura de la Fabra i Coats genera empleo directo e indirecto: 12 puestos fijos en gestión y mediación, más 25 contratos temporales anuales para talleres y actividades comunitarias. Según el estudio de viabilidad del Ayuntamiento (2025), se estima un impacto económico anual de 1,8 millones de euros en el entorno: comercios, hostelería y servicios de transporte se benefician del aumento de visitantes.
Un motor de regeneración urbana
El museo actúa como ancla en el Plan de Regeneración Integral de Sant Andreu, que incluye mejoras en accesibilidad, señalización y espacios públicos. Ya ha desencadenado tres proyectos paralelos: un vivero de emprendimiento textil, una escuela de restauración industrial y un programa de formación dual con empresas del Clúster Industrial de Cataluña.
¿Qué piezas y colecciones destacan en su fondo visible?
El fondo visible no está guardado en almacenes. Está expuesto en vitrinas abiertas, con etiquetas escritas por trabajadores jubilados. Incluye:
- Más de 4.000 piezas: telares, prensas hidráulicas, planos de fábricas, carnés de afiliación a sindicatos y archivos sonoros de huelgas históricas.
- Donaciones de 122 entidades: entre ellas, la Unió de Pagesos, la Federació d’Indústries de Catalunya y la Asociación de Trabajadores del Metro.
- Objetos de sectores clave: textil, metalurgia, transporte ferroviario, energía eléctrica y alimentación industrial.
Datos Clave
- Inauguración oficial: 7 de mayo de 2026.
- Financiación: 100% fondos Next Generation, con cofinanciación municipal.
- Superficie: 2.400 m² en la Nave F, rehabilitada con criterios de sostenibilidad (certificación LEED Silver).
- Audiencia objetivo: escolares, jubilados, migrantes y turistas culturales.
- Accesibilidad: 100% adaptado, con recursos en catalán, castellano, inglés y lengua de signos catalana.
La exposición Barcelona, ciutat i treball cierra el recorrido con una mirada crítica al trabajo del siglo XXI: precariedad, teletrabajo, automatización y derechos laborales en la economía digital. No narra un pasado cerrado. Muestra un legado vivo, en constante diálogo con el presente.
