La Rambla del Port es el nombre oficial del ambicioso proyecto que prolongará la icónica Rambla de Barcelona en línea recta sobre el mar, desde el Monumento a Colón hasta el Moll de Barcelona. Esta infraestructura no es solo una pasarela: integrará movilidad peatonal, actividad náutica y diseño arquitectónico de alto impacto urbano. Su desarrollo está alineado con la estrategia de reactivación del frente marítimo y la mejora de la conectividad entre el centro urbano y el puerto.
¿Qué es la Rambla del Port y por qué cambia la movilidad en el frente marítimo?
La Rambla del Port es una infraestructura flotante que unirá el Portal de la Pau con el World Trade Center, eliminando el actual rodeo por el muelle de Drassanes. Su trazado recto y sobre el agua responde a una demanda histórica de continuidad visual y funcional entre la ciudad y el mar. No sustituye, sino que complementa la Rambla del Mar, ya operativa entre Colón y el Maremagnum.
Diseño con doble función: paseo y puerto
El proyecto va más allá de la circulación peatonal. Incluye zonas de atraque para embarcaciones, especialmente para excursiones náuticas. Esto implica integrar ingeniería marítima avanzada: cimentaciones flotantes, sistemas de amarre adaptados y accesibilidad universal. El Port de Barcelona lidera el proceso y ya prepara un concurso público para definir el diseño final.
¿Cuándo empezará la construcción de la Rambla sobre el mar?
El perfilado técnico y arquitectónico del proyecto comenzará a finales de 2026, según confirmó el puerto a El Periódico. No se trata de una obra inmediata, sino de una fase previa de licitación, diseño y evaluación ambiental. La construcción propiamente dicha dependerá del resultado del concurso y de la aprobación de los estudios de viabilidad. Se estima que la ejecución podría iniciarse en 2027, con una duración estimada de 24 a 30 meses.
Coordinación con el muelle de Drassanes
La apertura del muelle de Drassanes al público en verano de 2024 fue un paso previo clave. Allí ya se habilitó una primera línea recta de la Rambla hasta el mar, de unos 600 metros. La Rambla del Port extiende esa línea sobre el agua, aprovechando la infraestructura existente y reforzando su rol como eje de conexión urbana.
¿Qué impacto económico y urbano tendrá la Rambla del Port?
El proyecto impulsa tres ejes estratégicos: turismo, movilidad sostenible y regeneración portuaria. Al concentrar la actividad náutica en una zona definida, libera el entorno de Colón de tráfico de embarcaciones, mejorando la experiencia del visitante. Además, el traslado de las Golondrinas al área cercana al muelle de Drassanes potencia la oferta turística en una zona con menor saturación.
Marco legal y competencias
La ejecución está sujeta al Plan Especial del Litoral Urbano de Barcelona, aprobado en 2022, y al Estatuto de los Puertos del Estado. El Port de Barcelona, como entidad pública empresarial dependiente del Ministerio de Transportes, tiene competencia exclusiva sobre el dominio público marítimo-terrestre. Cualquier intervención requiere coordinación con el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, especialmente en aspectos de accesibilidad, patrimonio y medio ambiente.
¿Cómo afecta la Rambla del Port al turismo y al transporte urbano?
La nueva Rambla reconfigura el flujo turístico: reduce tiempos de traslado entre el centro y el Moll de Barcelona, potencia el uso del transporte público marítimo y refuerza la oferta de experiencias náuticas urbanas. Desde el punto de vista de movilidad, se alinea con el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Barcelona (PMUS 2024–2030), que prioriza la peatonalización y la integración modos.
Datos Clave
- La Rambla del Port será una pasarela flotante de aproximadamente 600 metros, equivalente a una illa del Eixample.
- Incluirá zonas de atraque para embarcaciones turísticas, especialmente excursiones náuticas.
- El traslado de las Golondrinas al muelle de Drassanes forma parte del plan de reordenación náutica.
- El concurso público para el diseño se lanzará a finales de 2026, con ejecución prevista para 2027.
- El proyecto está sujeto al Plan Especial del Litoral Urbano y al Estatuto de los Puertos del Estado.
- Su impacto económico se estima en un aumento del 12–15 % de la afluencia peatonal en el frente marítimo, según estudios preliminares del Port de Barcelona.
