La comarca de la Anoia lidera las multas por exceso de velocidad en Catalunya Central. Entre enero de 2025 y abril de 2026, recibió 19.692 sanciones: el 39,367 % del total regional. Esto equivale a 40,03 multas diarias, impulsadas casi en su totalidad por tres radares de tramo de la A-2. La concentración de infracciones no es casual: responde a una combinación de alta densidad de tráfico, velocidad máxima variable y diseño técnico de los cinemómetros.
¿Por qué la Anoia es la comarca con más multas de Catalunya Central?
La Anoia supera a todas las demás comarcas de la veguería por una razón estructural: su ubicación estratégica en la A-2, eje principal de conexión entre Barcelona y Lleida. Este tramo soporta un flujo constante de vehículos pesados y turismos, muchos de los cuales superan los límites legales en zonas de velocidad variable.
El radar de tramo del punto kilométrico 545,1 —entre Veciana y Jorba— es el más activo: 8.248 multas en 16 meses. Le sigue el del km 539,2, con 5.003 sanciones. Ambos operan en un tramo de 6 km con límite de 120 km/h, pero su precisión y cobertura continua generan una tasa de detección muy alta.
¿Qué diferencia a los radares de tramo de los fijos?
Los radares de tramo miden la velocidad media entre dos puntos, no la instantánea. Esto evita el efecto «freno brusco» ante un cinemómetro fijo. En la A-2, su implementación responde a una estrategia de seguridad vial preventiva, no punitiva. Sin embargo, su alta tasa de sanciones ha generado debate sobre su equilibrio entre disuasión y recaudación.
¿Cómo afecta el radar de El Bruc al tráfico de la A-2?
El tercer radar de tramo de la A-2 en la Anoia está en El Bruc (km 570,1). A diferencia de los anteriores, su límite es de 100 km/h, adaptado a un tramo más urbano y con mayor riesgo de intersecciones. Registró 5.869 multas en el mismo periodo: 12,23 al día.
Este cinemómetro forma parte de un sistema integrado de control que incluye señalización previa obligatoria, cámaras de lectura de matrículas y verificación automática de velocidad media. Su ubicación responde a indicadores de siniestralidad histórica, no a criterios meramente operativos.
¿Qué dice la normativa sobre la instalación de radares de tramo?
El Real Decreto 1428/2003, modificado por la Ley de Tráfico 2021, exige que los radares de tramo cumplan tres condiciones: estar señalizados con antelación mínima de 1 km, operar en tramos con límite homogéneo y contar con informe técnico de la Dirección General de Tráfico (DGT). En la A-2, todos los radares cumplen estos requisitos y están homologados por el Servei Català de Trànsit.
¿Cuál es el impacto económico real de estas multas?
Las 19.692 multas de la Anoia generaron ingresos estimados de entre 3,9 y 5,9 millones de euros, según el tipo de infracción (leve, grave o muy grave). El 97,1 % corresponden a exceso de velocidad en vía interurbana, con sanciones que van de 100 a 600 euros, además de pérdida de puntos en el carné.
Este flujo económico no se destina íntegramente a la Generalitat. Según el Estatut d’Autonomia, el 70 % de los ingresos por infracciones de tráfico en vías autonómicas corresponde a la administración competente —en este caso, el Servei Català de Trànsit—, mientras que el 30 % va al Estado. Parte de esos fondos financia campañas de prevención y mejora de la señalización.
¿Qué datos revelan los radares de la C-1412a?
La C-1412a, otra vía interurbana de la Anoia, alberga radares fijos y móviles con menor volumen de sanciones. A diferencia de la A-2, carece de radares de tramo. Su perfil de infracciones es más heterogéneo: mezcla de exceso de velocidad, invasión de carril y uso indebido del móvil. No figura entre los 10 más activos de Catalunya, lo que refuerza la singularidad del modelo de la A-2.
Datos Clave
- La Anoia representa el 39,367 % de todas las multas de tráfico en Catalunya Central (2025–abril 2026).
- El radar del km 545,1 de la A-2 es el 11.º más activo de Catalunya, con 8.248 multas.
- Los tres radares de tramo de la A-2 suman 19.120 multas: el 97,1 % del total comarcal.
- Ningún radar de la Anoia supera el volumen del líder regional: el de la C-31 en Baix Empordà, con 74.878 multas.
- La velocidad máxima en los tramos de la A-2 varía entre 100 km/h y 120 km/h, según el cinemómetro.
El fenómeno de la Anoia no es un caso aislado. Refleja una tendencia nacional: los radares de tramo están reemplazando progresivamente a los fijos por su mayor eficacia disuasoria. Su despliegue se alinea con el Plan Estratégico de Seguridad Vial 2021–2030, que prioriza la reducción de la velocidad media como factor clave para bajar la siniestralidad. En la práctica, esto implica más controles tecnológicos, mayor transparencia en la ubicación y una fiscalización más predecible —pero también más constante— para los conductores.
