La comunidad del periodismo deportivo ha perdido a uno de sus más grandes referentes. Manuel Esteban Fernández, conocido como Manolete, falleció en Madrid a los 68 años, dejando un legado imborrable en el mundo del fútbol y el periodismo. Su carrera, que abarcó casi cuatro décadas, estuvo marcada por su pasión por el Atlético de Madrid y su dedicación al periodismo de calidad.
Manolete nació en la Plaza del Dos de Mayo, un lugar que siempre mencionaba con orgullo. Desde joven, mostró un interés por el fútbol que lo llevó a convertirse en un periodista de renombre. Su carrera comenzó en la agencia EFE, donde desarrolló un agudo sentido para detectar noticias y una habilidad excepcional para el periodismo de investigación. Su trayectoria lo llevó a trabajar en el Diario Marca durante ocho años, antes de unirse al Diario AS en 1996, tras la adquisición del medio por el Grupo PRISA.
### Un Periodista Apasionado por el Fútbol
A lo largo de su carrera, Manolete se destacó en la sección de Fútbol del Diario AS, donde se convirtió en un pilar fundamental. Su conocimiento del deporte y su cercanía con el Atlético de Madrid lo llevaron a ser redactor jefe de la información del club, donde cultivó relaciones estrechas con jugadores y directivos. Su voz resonó en la Cadena SER, donde se ganó el cariño del público y se convirtió en un referente en el ámbito del periodismo deportivo.
Además de su trabajo en prensa escrita y radio, Manolete fue autor de varios libros, entre ellos ‘El gran partido’, coescrito con su amigo y rival Tomás Roncero. Su amor por el fútbol y su dedicación al periodismo lo llevaron a ser un referente no solo en el Atlético de Madrid, sino en el mundo del deporte en general. Su legado perdurará en la memoria de quienes lo conocieron y trabajaron a su lado.
### Un Homenaje a su Trayectoria
En septiembre de 2021, Manolete recibió un homenaje en el Diario AS, donde sus colegas y amigos le rindieron tributo por su contribución al periodismo deportivo. Durante el evento, el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, le entregó un escudo del club, simbolizando la conexión especial que siempre tuvo con el equipo. Este homenaje fue un reflejo del respeto y la admiración que todos sentían por él.
Manolete no solo fue un periodista excepcional, sino también un ser humano entrañable. Su pasión por el fútbol se vio influenciada por su padre, quien lo llevó por primera vez al Metropolitano. Desde ese momento, el fútbol se convirtió en su vida. A pesar de que su familia hubiera preferido que eligiera otra profesión, Manolete se dedicó al periodismo con fervor, buscando siempre la verdad y la noticia.
Su apodo, Manolete, fue otorgado por José Ramón de la Morena, un reconocimiento a su estatus en el mundo del periodismo. A lo largo de su carrera, Manolete se convirtió en un símbolo del periodismo deportivo en España, y su legado seguirá inspirando a futuras generaciones de periodistas.
La comunidad del deporte y el periodismo lamenta su partida, pero su legado y su pasión por el fútbol vivirán en cada historia que cuenten aquellos que lo conocieron. Manolete no solo fue un periodista; fue un verdadero amante del fútbol, un amigo leal y un referente para todos los que aspiran a seguir sus pasos en el mundo del periodismo deportivo. Su voz y su pasión por el deporte siempre serán recordadas con cariño y respeto.
