En un reciente caso que ha generado controversia en el ámbito judicial, un juez ha decidido archivar la querella de una médica contra su exmarido por agresiones sexuales y maltrato habitual. Este caso pone de relieve las dificultades que enfrentan las víctimas de violencia de género, especialmente cuando su perfil profesional puede ser utilizado en su contra. La decisión del juez, Pablo de San Mateo, del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Vigo, ha suscitado críticas por su interpretación de la situación de la denunciante, quien ha vivido tres décadas de maltrato.
La mujer, que ha denunciado un patrón de abuso que incluye agresiones sexuales y violencia psicológica, se encontró con un obstáculo inesperado: el juez cuestionó su credibilidad basándose en su profesión. Según el auto del juez, la médica, al tener acceso a protocolos de denuncia y ser conocedora de los canales de ayuda, debería haber actuado antes. Este razonamiento ha sido criticado por su abogado, quien argumenta que la violencia de género no discrimina por nivel educativo o profesional. La idea de que una mujer con una carrera exitosa no puede ser víctima de violencia machista es un sesgo que perpetúa la injusticia en el sistema judicial.
### La Percepción Errónea de la Violencia de Género
El caso revela una serie de prejuicios que aún persisten en el sistema judicial. El juez, al archivar la querella, parece ignorar que la violencia de género puede manifestarse en cualquier estrato social y que las víctimas pueden tener diversas formas de afrontar su situación. La médica denunciante relató episodios de control extremo por parte de su exmarido, quien le prohibió conducir, la aisló de su familia y amigos, y controló sus finanzas de manera abusiva. Estos comportamientos son claros indicios de violencia psicológica, pero el juez los minimizó al considerar que la mujer había tenido una carrera profesional estable y había realizado viajes con amigas, lo que contradice su relato de abuso.
La violencia de género es un fenómeno complejo que no se puede medir únicamente por la capacidad de la víctima para mantener una vida profesional. La médica, como muchas otras víctimas, enfrentó un ciclo de manipulación y control que dificultó su capacidad para denunciar. La falta de denuncia durante la convivencia con el maltratador no debe ser interpretada como una prueba de que no hubo violencia. De hecho, muchas víctimas tardan años en hablar debido al miedo, la manipulación y el aislamiento.
### La Falta de Investigación y el Rol del Juez
Otro aspecto preocupante del caso es la falta de una investigación exhaustiva por parte del juez. La defensa de la mujer ha señalado que el procedimiento se archivó sin una instrucción adecuada, ya que el juez no tomó declaración al exmarido ni a testigos que podrían haber corroborado la versión de la víctima. Además, el juez desestimó la solicitud de informes clínicos que podrían haber proporcionado evidencia del daño psicológico sufrido por la mujer a lo largo de los años. Esta falta de diligencia en la investigación plantea serias dudas sobre la imparcialidad del proceso judicial.
La decisión del juez de no considerar el historial clínico de la mujer, que incluye diagnósticos de trastorno de estrés postraumático, es especialmente alarmante. La salud mental de las víctimas de violencia de género es un aspecto crucial que debe ser tomado en cuenta en cualquier procedimiento judicial. Ignorar estos factores no solo perjudica a la víctima, sino que también perpetúa la cultura de la desconfianza hacia las denuncias de violencia de género.
El abogado de la mujer ha argumentado que la decisión del juez de archivar la querella se basa en prejuicios de género que afectan la credibilidad de las víctimas. La idea de que una mujer debe demostrar su sufrimiento a través de pruebas tangibles, como informes médicos o fotografías de lesiones, es una carga injusta que muchas veces es imposible de cumplir. La violencia de género a menudo deja cicatrices invisibles que no pueden ser documentadas de la misma manera que las lesiones físicas.
Este caso pone de manifiesto la necesidad de una reforma en la forma en que el sistema judicial maneja los casos de violencia de género. Es fundamental que los jueces reciban formación adecuada sobre la naturaleza de la violencia machista y los sesgos que pueden influir en su toma de decisiones. La justicia debe ser accesible y equitativa para todas las víctimas, independientemente de su situación profesional o económica.
La historia de esta médica es un recordatorio de que la lucha contra la violencia de género no solo se libra en las calles, sino también en los tribunales. Las víctimas necesitan un sistema que las escuche y las apoye, no que las juzgue ni minimice su sufrimiento. La sociedad debe trabajar en conjunto para erradicar los prejuicios que aún persisten y garantizar que todas las voces sean escuchadas y respetadas.
