El pasado 28 de noviembre, la iglesia de Santa Ana, situada en el emblemático barrio de Triana en Sevilla, se convirtió en el escenario de un evento muy especial: el bautizo de Nicolás, el hijo menor de Fran Rivera y Lourdes Montes. Este acontecimiento no solo marcó un hito en la vida de la familia, sino que también continuó una hermosa tradición familiar, ya que sus hermanos mayores, Carmen y Francisco, también fueron bautizados en esta misma iglesia, conocida popularmente como «la catedral de Triana». La ceremonia fue un momento de unión y celebración, donde la familia Rivera Montes mostró su amor y alegría en un día tan significativo.
La ceremonia comenzó con la llegada de Nicolás, un bebé de casi ocho meses, que fue presentado en el altar por su madre, Lourdes. El pequeño lucía un elegante faldón de cristianar de piqué blanco, diseñado por la reconocida firma de moda infantil Yvonne. Su atuendo se completó con una capa blanca adornada con puntillas, una capota del mismo color con un lazo azul, y pololos y patucos de punto blanco. Aunque no pudo llevar el mismo faldón que sus hermanos, su vestimenta fue igualmente encantadora y adecuada para la ocasión.
Lourdes Montes, madre del pequeño, eligió un traje de chaqueta y pantalón de terciopelo rojo de la firma Mirto, que combinó con joyas de Rabat, mientras que Fran Rivera, su esposo, se mostró orgulloso junto a su familia. La ceremonia fue oficiada por el padre Jaime Conde, quien vertió las aguas bautismales sobre la cabeza de Nicolás, un momento que fue recibido con emoción por todos los presentes, especialmente por sus hermanos Carmen y Curro, quienes observaban con fascinación desde cerca.
El evento no solo fue un rito religioso, sino también una celebración familiar. Los padrinos de Nicolás, el empresario José Luis López, conocido como «el Turronero», y Paloma Rojas-Marcos, fueron parte fundamental de la ceremonia. La relación cercana entre Fran y José Luis, que se remonta a más de una década, y la amistad de Paloma con Lourdes desde la infancia, hicieron que este momento fuera aún más especial. La presencia de amigos y familiares, como la madre de Lourdes y su pareja, así como la hermana de Lourdes, Sibi Montes, también contribuyó a la calidez del evento.
A pesar de las recientes controversias en la vida de Cayetano Rivera, hermano de Fran, él no quiso perderse la ocasión y llegó al templo con una actitud sonriente, saludando a todos los presentes. Su abrazo con Fran en el altar fue un momento emotivo que reflejó la unión familiar, desmintiendo los rumores de distanciamiento que a menudo rodean a los hermanos.
La ceremonia continuó con un toque musical que hizo que todos los asistentes se sintieran conmovidos. Al inicio de la interpretación del famoso «Soy rociero», una canción que tiene un significado especial para Fran y Lourdes, el llanto de Nicolás se detuvo, y los padres, junto a sus seres queridos, se dejaron llevar por la emoción. La interpretación estuvo a cargo de amigos cercanos de la familia, quienes lograron crear un ambiente de nostalgia y alegría.
Después de la ceremonia religiosa, la celebración se trasladó a la Hacienda Santa Eufemia, en Tomares, donde se llevó a cabo un almuerzo con los invitados. Este lugar, conocido por sus hermosos jardines, fue el escenario perfecto para continuar la celebración en un ambiente más distendido. Los asistentes, que incluían a amigos y familiares que no pudieron asistir a la ceremonia, disfrutaron de un día lleno de risas, música y buenos recuerdos.
El evento fue un recordatorio de la importancia de la familia y las tradiciones, así como de los lazos que unen a las personas en momentos significativos. La celebración del bautizo de Nicolás no solo fue un rito religioso, sino también una oportunidad para que la familia Rivera Montes compartiera su amor y felicidad con aquellos que les rodean. La unión de la familia, la música y la emoción hicieron de este día un recuerdo imborrable para todos los presentes, y un nuevo capítulo en la historia de esta querida familia sevillana.
