La capital española fue escenario de una masiva movilización el 11 de febrero de 2026, donde miles de agricultores y ganaderos se congregaron en el centro de Madrid para expresar su descontento con las políticas agrarias del gobierno y el controvertido acuerdo comercial con Mercosur. La tractorada, que reunió a cerca de 370 tractores provenientes de diversas regiones del país, tuvo como punto de encuentro la emblemática Plaza de Colón, donde los manifestantes se prepararon para marchar hacia el Ministerio de Agricultura.
La protesta fue convocada por la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos y UNASPI, quienes alertaron sobre las consecuencias negativas que podría acarrear el acuerdo con Mercosur para la agricultura española. Los agricultores temen que la entrada de productos de países como Argentina y Brasil, que operan bajo estándares de producción más laxos, pueda desplazar a los productos locales y afectar gravemente sus ingresos. Vicente, un agricultor de León, resumió la preocupación general al afirmar que este acuerdo podría «tirar por tierra el coste de los productos españoles».
### La Marcha y sus Demandas
Los manifestantes, que llegaron a la capital tras un largo viaje, no solo exigían la paralización del acuerdo con Mercosur, sino que también denunciaban los recortes en la Política Agraria Común (PAC) y la falta de apoyo a los agricultores locales. Juan Vicente García, un agricultor que había viajado desde Cuenca, expresó su frustración al decir que «nos jugamos el presente, el futuro y la dignidad del campo». La indignación era palpable entre los asistentes, quienes portaban pancartas y gritaban consignas como «¡No a Mercosur!» y «¡Gobierno dimisión!».
La coordinadora de la Unión de Cataluña, Raquel Serrat, también se unió a las críticas, señalando la hipocresía de las políticas agrarias que, según ella, prometen un relevo generacional mientras se firman acuerdos que perjudican al sector. «Se les llena la boca hablando de relevo generacional, pero luego firman acuerdos internacionales de libre comercio», denunció. Esta falta de coherencia en las políticas agrarias fue un tema recurrente entre los oradores de la marcha.
Anastasio Yébenes, coordinador de la Unión de Castilla-La Mancha, culpó tanto al Partido Popular como al PSOE por haber convertido al campo en «moneda de cambio». Criticó las decisiones que han llevado a la restricción del 20% de la PAC y la firma de acuerdos que, en su opinión, amenazan la supervivencia de la agricultura en España. «Al paso que va, desaparece la agricultura en España», advirtió.
### La Respuesta del Gobierno
Mientras la tractorada avanzaba por las calles de Madrid, el delegado del Gobierno en la capital, Francisco Martín, destacó que la movilización se estaba desarrollando sin incidentes y agradeció la colaboración de los organizadores y los manifestantes. Sin embargo, la respuesta del gobierno a las demandas de los agricultores fue objeto de críticas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió el acuerdo con Mercosur en el Congreso, argumentando que representa una «extraordinaria noticia» para Europa y España, en un contexto donde otros países, como Estados Unidos, están imponiendo unilateralmente sus propias reglas comerciales.
Los agricultores, sin embargo, no se mostraron convencidos por las palabras del presidente. La percepción general es que el acuerdo con Mercosur podría abrir las puertas a una competencia desleal, donde los productos importados no cumplen con los mismos estándares de calidad y seguridad alimentaria que se exigen a los productores locales. Esto, según los manifestantes, no solo perjudica a los agricultores, sino que también afecta a todos los ciudadanos, ya que la calidad de los alimentos en el mercado podría verse comprometida.
La tractorada del 11 de febrero es solo una de las muchas movilizaciones que han tenido lugar en los últimos meses, reflejando un creciente descontento en el sector primario. Los agricultores están decididos a luchar por sus derechos y por un futuro sostenible para la agricultura en España, y esta protesta en Madrid es un claro ejemplo de su determinación. La lucha por un campo digno y justo continúa, y los agricultores han dejado claro que no se rendirán fácilmente ante las políticas que consideran perjudiciales para su sector y para la sociedad en general.
