La tarde del 16 de marzo de 2013, un suceso trágico y desgarrador tuvo lugar en la localidad de Piedra Hincada, Tenerife. José Antonio Gomes Soares, un hombre de Cabo Verde, se convirtió en el protagonista de un crimen que dejó una profunda huella en la comunidad y en la vida de los familiares de las víctimas. Este artículo explora los antecedentes de este caso, los detalles del crimen y las repercusiones legales que siguieron a este acto de violencia extrema.
### Antecedentes de un conflicto familiar
La historia comienza con la relación entre José Antonio y Mónica Mendoza Bello, hija de Dalmacio y María de los Ángeles, quienes residían en la casa donde se desarrollaron los hechos. La pareja tuvo un hijo, José Dalmacio, en 2009, pero la relación se deterioró rápidamente. Desde 2010, Mónica enfrentó un comportamiento controlador y amenazante por parte de su esposo, quien la amenazaba con hacerle daño a ella y a su hijo si decidía separarse. Esta situación insostenible llevó a Mónica a regresar a la casa de sus padres en septiembre de 2012, buscando un refugio seguro para ella y su hijo.
Sin embargo, a finales de ese mismo año, José Antonio logró mudarse también a la casa de sus suegros, lo que complicó aún más la situación. A pesar de los intentos de Mónica por mantener la paz, la tensión aumentó. Un día antes del crimen, la pareja tuvo una discusión acalorada, donde Mónica reiteró su deseo de terminar la relación. José Antonio, en un arrebato de ira, volvió a amenazarla, lo que presagiaba la tragedia que estaba por venir.
### La noche del crimen
El 16 de marzo de 2013, José Antonio, tras una discusión con su suegro, salió de la casa y comenzó a beber en varios bares cercanos. Alrededor de las 20:00 horas, regresó a la vivienda familiar armado con un cuchillo de cocina de 18 centímetros. En un ataque de furia, comenzó a apuñalar a su suegro, Dalmacio, quien intentó huir, pero fue alcanzado y recibió múltiples puñaladas. La situación se tornó aún más macabra cuando José Antonio se dirigió a la azotea, donde su suegra intentaba proteger a su nieto. Allí, la atacó con 20 puñaladas, mientras que el pequeño José Dalmacio, aterrorizado, intentó esconderse. Sin embargo, su padre lo encontró y le propinó un ataque brutal, acabando con su vida tras asestarle hasta 40 puñaladas.
Los primeros agentes que llegaron a la escena del crimen se encontraron con una escena dantesca. En el interior de la casa yacían los cuerpos de Dalmacio, María de los Ángeles y su nieto, todos víctimas de un ataque irracional. Mientras tanto, José Antonio, lejos de mostrar remordimiento, se dirigió a un bar cercano, donde confesó a los presentes que había asesinado a su familia. Posteriormente, fue detenido por la policía y llevado a prisión, donde se le acusó de tres delitos de homicidio con agravantes.
### Proceso judicial y condena
El juicio contra José Antonio Gomes Soares se llevó a cabo en mayo de 2015, más de dos años después de los crímenes. Durante el proceso, se presentaron testimonios de testigos, informes forenses y la declaración del propio acusado. Gomes Soares alegó no recordar los hechos y trató de justificar su comportamiento al afirmar que había estado bebiendo y que tenía problemas de salud mental. Sin embargo, la Fiscalía presentó pruebas contundentes que demostraban su culpabilidad.
El jurado popular encontró a Gomes Soares culpable de tres delitos de asesinato con agravantes de alevosía, ensañamiento y parentesco. El 22 de mayo de 2015, fue condenado a 69 años de prisión, con una indemnización de 430,000 euros a favor de Mónica y su hermana. A pesar de su condena, el sufrimiento de las víctimas y sus familiares no terminó ahí. En 2022, se reportó que Gomes Soares había publicado en redes sociales imágenes de él con su hijo fallecido, lo que provocó una nueva ola de dolor y angustia en la familia de las víctimas. La situación llevó a la Fiscalía a intervenir, argumentando que estas publicaciones constituían una forma de comunicación indirecta que causaba un daño emocional adicional a Mónica y su familia.
El caso de José Antonio Gomes Soares es un recordatorio escalofriante de cómo la violencia familiar puede llevar a tragedias inimaginables. La comunidad de Piedra Hincada sigue lidiando con las secuelas de este crimen, mientras que la vida de Mónica Mendoza y su familia ha quedado marcada para siempre por la brutalidad de aquel día.