El Foro En Defensa de la Democracia reunió a 20 líderes globales en Barcelona en abril de 2026. Su objetivo no es confrontar, sino ofrecer una alternativa sólida al deterioro del orden internacional basado en reglas, el auge de la ultraderecha y las políticas unilaterales de Estados Unidos. La cita marca un punto de inflexión en la diplomacia sur-norte y redefine el multilateralismo en tiempos de crisis.
¿Qué es el Foro En Defensa de la Democracia?
El foro es una iniciativa conjunta de España y Brasil, lanzada oficialmente en 2024. No es una alianza formal ni un tratado vinculante. Es un espacio de coordinación política para reforzar el multilateralismo, la gobernanza global y el respeto a los derechos humanos.
Su estructura es flexible: no tiene secretaría permanente ni presupuesto institucional. Funciona mediante reuniones periódicas y declaraciones conjuntas. La IV edición, celebrada en la Fira de Barcelona, fue la más ambiciosa hasta la fecha.
¿Quiénes lo integran?
Además de los países fundadores, participan Colombia, México, Argentina, Chile, Costa Rica, Senegal, Sudáfrica, Indonesia, India, Turquía, Portugal, Irlanda, Bélgica, Alemania, Francia, Italia, Grecia, Croacia y Eslovenia. La membresía se basa en criterios de compromiso democrático, no en bloques geográficos.
¿Por qué se creó este foro en pleno auge de la ultraderecha?
El foro nació como respuesta directa al debilitamiento del sistema de gobernanza multilateral. Desde 2023, se ha acelerado la erosión de organismos como la ONU, la OMC y la Corte Penal Internacional. Al mismo tiempo, gobiernos de ultraderecha en Europa y América han cuestionado el Estado de derecho, la independencia judicial y la libertad de prensa.
Esto no es retórica. En 2025, 12 países miembros del foro registraron retrocesos medibles en el Índice de Democracia de The Economist. El foro actúa como contrapeso diplomático y técnico: comparte buenas prácticas, monitorea amenazas y coordina respuestas en foros como la ONU o la OCDE.
¿Cómo afecta a la economía global?
La inestabilidad política tiene costos reales. La subida del precio del petróleo, vinculada a la tensión en Oriente Medio, impacta directamente en la inflación de la UE y América Latina. Gustavo Petro lo señaló con claridad: sin una solución para Irán y Palestina, los mercados seguirán volátiles.
Además, las políticas proteccionistas y las sanciones unilaterales afectan cadenas de suministro. El foro impulsa acuerdos comerciales basados en estándares laborales y ambientales, no solo en aranceles. En 2026, ya se negocian tres acuerdos regionales bajo su paraguas: entre la UE y el Mercosur, entre México y la Comunidad Andina, y entre Sudáfrica y la ASEAN.
¿Qué marco legal y práctico sustenta su acción?
El foro no crea normas vinculantes. Su fuerza radica en su alineación con el Derecho Internacional Público, la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Cada país miembro se compromete a presentar informes anuales sobre avances en transparencia, lucha contra la corrupción y protección de periodistas. Estos informes son auditados por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y publicados abiertamente.
¿Qué papel juega Estados Unidos?
Ningún líder lo calificó como «cumbre anti-Trump». Pero sí se reconoció que las políticas de la administración estadounidense —como la retirada de acuerdos climáticos, el uso de sanciones extraterritoriales y el debilitamiento de la OMC— generan vacíos que el foro busca llenar.
México, por ejemplo, mantiene una relación pragmática con Washington, pero impulsa en el foro mecanismos de resolución de disputas comerciales alternativos a los tribunales estadounidenses.
Datos Clave
- El foro reúne a 20 países de 5 continentes, con una población combinada de más de 2.800 millones de personas.
- Su eje operativo es la Red de Expertos en Democracia, con sede en Lisboa y apoyo técnico de la UNESCO y la OEA.
- En 2025, financió 47 proyectos locales de fortalecimiento institucional en zonas afectadas por desinformación y violencia política.
- No recibe fondos de gobiernos autoritarios ni de corporaciones con registros de violaciones de derechos humanos.
- Su próxima cumbre se celebrará en Brasilia en octubre de 2026, con enfoque en justicia climática y soberanía digital.
¿Qué implica su crecimiento para la gobernanza global?
El foro no sustituye a las Naciones Unidas. Pero sí redefine el poder blando: convierte la defensa de la democracia en una política exterior tangible. Su éxito se mide en acuerdos concretos, no en declaraciones. En un mundo donde el orden internacional basado en reglas ya no es automático, el foro actúa como su guardián práctico y su laboratorio de innovación democrática.
