Shakira reveló en su entrevista en Al cielo con ella (La 1, abril 2026) que sus hijos Milan y Sasha, de 13 y 11 años, no tienen móvil, usan iPad bajo estricto control y tienen YouTube prohibido. Su postura refleja una preocupación creciente entre familias y autoridades: el impacto del uso temprano de redes sociales y plataformas digitales en el desarrollo emocional, cognitivo y social de los menores. España avanza hacia una regulación más estricta, alineada con estándares europeos y experiencias internacionales como las de Australia e Inglaterra.
¿Qué dice Shakira sobre el acceso de sus hijos a internet?
La cantante explicó que sus hijos acceden a dispositivos digitales de forma altamente restringida: solo una hora semanal con iPad, sin teléfonos móviles y con YouTube bloqueado por completo. Destacó que ya comprenden que «la verdad no está en las redes sociales» y valoran «las cosas simples».
Control parental como práctica preventiva
Shakira no apela a la prohibición absoluta, sino a la gestión activa del tiempo digital. Su enfoque coincide con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD): el uso excesivo de pantallas antes de los 12 años se asocia con déficits en atención, sueño y habilidades sociales.
¿Qué regula la ley española sobre menores y redes sociales en 2026?
España no prohíbe explícitamente el acceso a YouTube o Instagram para menores de 16 años, como sí lo hace Australia. Pero sí aplica el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y prepara una reforma clave.
Proyecto de ley de protección digital infantil
El próximo mes de mayo de 2026 se prevé la aprobación del Proyecto de Ley de Protección de Menores en el Entorno Digital. Entre sus medidas más relevantes:
- Prohibición de que menores de 16 años cedan su imagen en redes sociales sin consentimiento expreso y verificable.
- Límites al uso de inteligencia artificial para perfiles publicitarios dirigidos a menores.
- Obligación de plataformas globales de implementar verificación de edad efectiva, no basada solo en autodeclaración.
- Refuerzo de los derechos de los padres para ejercer control parental técnico y legal, con apoyo del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE).
¿Cómo afecta esto a las familias españolas hoy?
El marco legal no sustituye la educación digital en el hogar, pero sí le da respaldo. Desde 2025, las plataformas como Meta, TikTok y YouTube deben ofrecer herramientas de control parental integrado en español y con soporte técnico local. Además, la Ley Orgánica de Protección de Datos permite denunciar contenidos nocivos dirigidos a menores sin necesidad de intermediarios judiciales.
El impacto económico del control digital
El mercado español de soluciones de ciberseguridad familiar creció un 37 % en 2025, según datos del Ministerio de Asuntos Económicos. Empresas como Bitdefender, Kaspersky y startups locales como CiberNiños reportan demanda récord. Esto refleja una transición: los padres ya no ven el control digital como restricción, sino como inversión en bienestar y futuro académico.
¿Qué recomiendan los expertos en desarrollo infantil?
Los pediatras de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y los psicólogos del Colegio Oficial de Psicólogos (COP) coinciden: la exposición temprana a algoritmos de redes sociales altera la neuroplasticidad y la regulación emocional. No se trata de tecnología per se, sino de diseño persuasivo: notificaciones, likes, scroll infinito.
Datos Clave
- Milan y Sasha no tienen móvil, solo iPad con acceso limitado a una hora semanal.
- YouTube está prohibido por decisión parental, no por ley española.
- En Australia e Inglaterra, el acceso a redes sociales está restringido legalmente para menores de 16 años.
- El Proyecto de Ley de Protección Digital Infantil se aprobará en mayo de 2026 en España.
- El 68 % de los menores españoles de 10 a 14 años usa redes sociales sin supervisión constante (INE, 2025).
La postura de Shakira no es una excepción, sino un espejo de una tendencia global: la soberanía digital familiar ya no es opcional. Las leyes avanzan, pero la educación en el uso crítico de la tecnología sigue siendo la primera línea de defensa.
