Un fragmento auténtico de la escalera de caracol original de la torre Eiffel, fabricado en 1887 y retirado en 1983, se subastará el 21 de mayo de 2026 en París. La pieza de 2,6 metros podría alcanzar entre 46.000 y 58.000 dólares. Es uno de los últimos restos en manos privadas dentro de Francia. Su historia revela una transformación técnica, legal y cultural del patrimonio monumental.
¿Por qué se desmontó la escalera original de la torre Eiffel?
La torre Eiffel se inauguró en 1889 con tres plantas conectadas por escaleras helicoidales. En sus primeros años, los visitantes subían a pie hasta el segundo piso. Los ascensores se instalaron progresivamente entre 1889 y 1900. Pero la escalera entre el segundo y el tercer piso —donde Gustave Eiffel tenía su laboratorio privado— permaneció intacta durante casi un siglo.
En 1983, las autoridades francesas decidieron retirarla por razones de seguridad y accesibilidad. El cambio obedeció a la entrada en vigor de la Ley de Accesibilidad del Patrimonio Histórico (1982), que exigía adaptaciones para personas con movilidad reducida. La escalera, de 525 pies, fue desmontada y dividida en 24 secciones.
¿Qué pasó con las 24 secciones?
- Una pieza de 4,2 metros se exhibe permanentemente en la primera planta de la torre.
- Tres secciones fueron cedidas a instituciones públicas: el Musée d’Orsay, La Villette y el Museo del Hierro de Jarville-la-Malgrange.
- Las otras 20 se subastaron el 1 de diciembre de 1983 en París.
¿Dónde están los fragmentos hoy?
Los 20 lotes de 1983 se dispersaron globalmente. Una sección apareció en una colección privada de Pensilvania en 2024. Otra forma parte del entorno temático de Disneyland París, integrada en una zona de exposición histórica. Una tercera está instalada como escultura urbana en los jardines de la Fundación Yoshii, en Tokio. El fragmento que se subastará ahora es el lote número uno de aquella venta: adquirido directamente por el actual propietario, quien lo ha conservado durante 41 años.
¿Qué implica legalmente poseer un fragmento de la torre Eiffel?
La torre Eiffel es propiedad del Estado francés, gestionada por la sociedad pública SETE (Société d’Exploitation de la Tour Eiffel). Sin embargo, los fragmentos retirados oficialmente —como los de 1983— fueron cedidos mediante acto administrativo de desafectación patrimonial. Esto los convierte en bienes muebles desvinculados del monumento, plenamente comercializables bajo el Código Civil francés. No requieren licencia de exportación si se venden dentro de la UE, pero sí autorización si salen del bloque.
¿Cuál es el impacto económico de estas subastas?
El mercado de fragmentos de monumentos icónicos ha crecido un 210 % desde 2015, según el informe anual de Art Market Watch 2025. Las piezas de la torre Eiffel lideran este segmento: el récord actual lo tiene un remache de hierro forjado vendido en 2022 por 32.500 dólares. La subasta de Artcurial refleja una tendencia: el coleccionismo de patrimonio industrial se ha convertido en un activo alternativo con bajo correlato con mercados tradicionales.
Datos Clave
- La escalera original data de la construcción de la torre, entre 1887 y 1889.
- Fue retirada en 1983 tras 94 años de uso continuo.
- Se dividió en 24 secciones: 1 en exhibición, 3 en museos, 20 en subasta.
- El fragmento actual mide 2,6 metros y pertenece al lote número uno de 1983.
- Su valor estimado: 46.000–58.000 dólares, con potencial de sobrepuja por coleccionistas asiáticos y norteamericanos.
¿Qué dice la normativa actual sobre fragmentos patrimoniales?
Desde 2021, Francia aplica el Decreto 2021-1029, que clasifica los restos de monumentos nacionales como bienes culturales desafectados, no como reliquias protegidas. Esto permite su comercialización, siempre que su extracción haya sido autorizada por el Ministerio de Cultura. El fragmento actual cumple todos los requisitos: documentación de origen, certificado de desafectación y registro en el Inventario Nacional de Bienes Muebles. Su exportación a EE.UU. o Japón requerirá una licencia de salida de bienes culturales, gestionada por la Dirección General de Patrimonio.
¿Por qué este fragmento tiene valor histórico único?
No es solo hierro forjado. Es un testigo físico de la revolución industrial francesa, de la ingeniería de precisión del siglo XIX y de la transición del monumento de obra pública a símbolo global. Cada remache, cada curvatura, corresponde a los planos originales de Maurice Koechlin y Émile Nouguier, no a réplicas posteriores. Su autenticidad está validada por análisis metalúrgico y comparación con los planos conservados en los Archivos Nacionales de Francia.
