Florentino Pérez busca vender una mínima parte del Real Madrid. Sería la primera vez en 124 años que el club admite capital externo. La propuesta no es solo financiera: redefine la identidad del modelo societario blanco. Los socios decidirán su futuro este domingo. La asamblea extraordinaria y el referéndum están condicionados a su reelección. El valor patrimonial, la gobernanza y la independencia institucional están en juego.
¿Qué significa vender una mínima parte del Real Madrid?
Florentino Pérez afirma que vender una mínima parte es la única forma de conocer el valor real del club. No se trata de una operación de capital riesgo ni de una salida a bolsa. Es un cambio estructural en el modelo de propiedad. El Real Madrid es una sociedad anónima deportiva (SAD) desde 1997, pero sigue siendo 100 % propiedad de sus socios. Esta propuesta rompe ese monopolio societario.
La participación externa sería minoritaria y sin derecho a veto. Sin embargo, su mera existencia altera el equilibrio de poder. El presidente insiste en que el objetivo es reforzar el patrimonio económico del club, no diluir su esencia. Pero los críticos advierten que abre la puerta a presiones comerciales y agendas ajenas al interés colectivo de los socios.
¿Por qué Riquelme califica la propuesta como «privatización»?
Enrique Riquelme no usa eufemismos. Para él, vender una mínima parte equivale a una privatización encubierta. Su argumento es jurídico y simbólico: el Real Madrid no es una empresa cualquiera. Es una institución con estatus especial bajo la Ley del Deporte y el Estatuto de los Socios. Cualquier modificación societaria debe respetar el principio de gestión democrática y la inalienabilidad del patrimonio social.
Riquelme recuerda que el club no puede ser objeto de operaciones especulativas. Su patrimonio —incluido el Bernabéu, la Ciudad Deportiva y los derechos audiovisuales— pertenece a los socios. Introducir inversores externos, aunque sean minoritarios, modifica la naturaleza jurídica del club. Eso, para él, no es modernización: es una ruptura con el modelo fundacional.
¿Qué dice la Ley del Deporte sobre la propiedad del Real Madrid?
La Ley 39/2022 del Deporte refuerza la autonomía de los clubes, pero exige transparencia y control democrático. No prohíbe expresamente la entrada de capital privado, pero sí condiciona su admisión a la aprobación unánime en asamblea y a la revisión del Estatuto Social. Cualquier reforma debe garantizar que los socios conserven el control efectivo. El proyecto de Pérez aún no ha presentado el borrador legal ni los mecanismos de salvaguarda.
¿Cuál es el impacto económico real de esta decisión?
El Real Madrid cerró 2025 con ingresos récord: 1.200 millones de euros. Su deuda neta es positiva: 180 millones de euros en activo. La propuesta no responde a una crisis financiera. Responde a una estrategia de crecimiento: financiar la expansión global, la renovación tecnológica del Bernabéu y la inversión en Liga F y formatos femeninos.
Pero el riesgo es tangible. La entrada de inversores externos podría presionar por rentabilidades a corto plazo. Eso afecta decisiones deportivas, de contratación y de formación. Además, el valor de mercado del club —estimado en 5.800 millones de euros por Forbes— no se traduce automáticamente en liquidez para los socios. Nadie recibe dinero en efectivo. Solo se crea un nuevo marco de valoración.
¿Qué pasa si los socios aprueban la reforma?
La reforma societaria requeriría una doble validación: asamblea extraordinaria y referéndum vinculante. El quórum mínimo sería del 75 % de los socios presentes. Si se aprueba, el Real Madrid pasaría a ser una SAD mixta: mayoritariamente social, pero con participación accionarial externa. El Consejo de Administración ampliaría su composición. Se crearía un comité de inversores con voz consultiva, pero sin voto en asuntos estatutarios.
¿Qué dice la opinión pública y los expertos legales?
Los abogados especializados en derecho deportivo advierten que el cambio no es irreversible, pero sí complejo de revertir. Una vez incorporado capital externo, su salida exige cláusulas de recompra, valoraciones independientes y acuerdos unánimes. Además, el Tribunal Supremo ya ha sentado jurisprudencia: los socios son titulares del patrimonio, no meros accionistas. Cualquier modificación debe respetar ese carácter sustancial.
- Vender una mínima parte no es una operación financiera aislada: es un cambio de paradigma institucional.
- La propuesta aún carece de borrador estatutario, plan de gobernanza y mecanismos de control.
- Riquelme denuncia que las elecciones del domingo son un plebiscito sobre la privatización, no sobre personas.
- El impacto económico no es de solvencia, sino de dirección estratégica: ¿crecimiento global o soberanía social?
Datos Clave
- El Real Madrid es el único club europeo con 124 años de propiedad exclusiva de sus socios.
- La Ley del Deporte exige que cualquier reforma societaria preserve el control democrático de los socios.
- Florentino Pérez lleva dos años trabajando en el proyecto, pero no ha presentado detalles técnicos públicos.
- El referéndum postelectoral solo se activará si Pérez gana: no hay plan B ni alternativa consensuada.
- Forbes valora al club en 5.800 millones de euros, pero ese valor no es líquido ni distribuible entre socios.
