Conducir con chanclas, sin camiseta o con una toalla húmeda en el asiento no está prohibido por nombre en el Código de Circulación, pero sí puede acarrear multas de hasta 200 euros. La Guardia Civil sanciona estas prácticas bajo el concepto de conducción negligente, no por el atuendo en sí, sino por su impacto real en el control del vehículo. El riesgo aumenta en verano, especialmente durante la operación playa, cuando suben los incidentes por pérdida de adherencia y movilidad reducida.
¿Es ilegal conducir con chanclas en España?
No existe un artículo específico que prohíba expresamente las chanclas. Sin embargo, los artículos 17 y 18 del Código de Circulación imponen obligaciones claras: el conductor debe garantizar el control total del vehículo, mantener la libertad de movimientos, la visión adecuada y la atención permanente. Las chanclas, especialmente si están llenas de arena o resbalan, vulneran directamente estos principios.
¿Qué dice la jurisprudencia?
Los tribunales han avalado sanciones por calzado inadecuado cuando se demuestra que afectó la conducción. Un fallo del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de A Coruña (2025) confirmó una multa de 80 euros por pérdida de control vinculada al uso de sandalias sin sujeción.
¿Qué pasa si conduzco sin camiseta o con toalla mojada?
La ausencia de camiseta no es infracción por sí misma. Pero sí lo es si impide el uso correcto del cinturón de seguridad, reduce la fricción entre el torso y el asiento o provoca deslizamientos en frenadas bruscas. Lo mismo aplica a la toalla mojada: su presencia en el asiento altera la postura, reduce la estabilidad y puede desplazarse durante maniobras.
¿Cómo actúan los agentes de Tráfico?
Los agentes no realizan controles específicos de vestimenta. Intervienen solo si observan frenazos inesperados, zigzagueos, desviaciones involuntarias o retrasos en las reacciones. En esos casos, la infracción se califica como conducción negligente, amparada en el artículo 18.
¿Cuáles son las multas reales en 2026?
Las sanciones no dependen del atuendo, sino de su efecto comprobado sobre la conducción. La Jefatura Provincial de Tráfico de A Coruña y el Sector de Tráfico de la Guardia Civil en Galicia confirman que las multas más comunes son:
- 80 euros por calzado que impide el control del pedal del freno o acelerador.
- 200 euros por conducir sin camiseta o con toalla si se acredita riesgo para la seguridad vial.
- Posible pérdida de puntos si la negligencia se considera grave y se acumula con otras infracciones.
¿Qué ocurre en caso de accidente?
Si un siniestro está vinculado al uso de chanclas, bañador mojado o toalla desplazada, el conductor puede asumir responsabilidad civil total. Las aseguradoras pueden negar la cobertura si se demuestra que el atuendo contribuyó directamente al accidente.
¿Qué dice el marco legal actual y su impacto económico?
El Código de Circulación no se ha modificado en 2026, pero su interpretación se ha endurecido. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha incluido estos comportamientos en su informe anual de riesgos estacionales. En 2025, el 12 % de las denuncias por conducción negligente en julio y agosto tuvieron relación con vestimenta inadecuada. El coste estimado para el sistema sanitario y asegurador superó los 4,2 millones de euros.
Datos Clave
- Las chanclas son la causa más frecuente de pérdida de control en pedales (37 % de los casos reportados en 2025).
- El artículo 18 del Código de Circulación es la base legal para todas las sanciones relacionadas.
- La Guardia Civil no multa por vestimenta, sino por su efecto comprobado en la conducción.
- En Galicia, menos del 5 % de las denuncias por negligencia están vinculadas a atuendo: la región prioriza la prevención sobre la sanción.
- Las multas por este tipo de infracciones aumentaron un 22 % interanual en zonas turísticas costeras.
El verano exige adaptación, no relajación. El ‘look’ playero no es incompatible con la seguridad —siempre que se respeten los límites del control vehicular, la estabilidad postural y la atención constante. La norma no castiga el calor. Castiga la negligencia disfrazada de comodidad.
