Siete de cada diez nuevos empleos creados desde 2019 han sido ocupados por personas nacidas en el extranjero. Esto representa casi un cuarto del total de ocupados en España. El estudio ‘Trabajo y empresa: Los nuevos retos laborales en España’, elaborado por Opina 360 para la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales del Foment del Treball (SBEES), revela una transformación estructural clave: la inmigración laboral ya no es un fenómeno marginal, sino un pilar del crecimiento económico y demográfico del país.
¿Qué revela el estudio sobre la inmigración y el empleo?
El informe confirma que la población extranjera ha pasado de ser un factor complementario a un eje central de la oferta laboral. Entre 2019 y 2026, más del 70 % de los nuevos puestos de trabajo se han cubierto con trabajadores nacidos fuera de España. Esto ocurre en un contexto de envejecimiento acelerado, donde la tasa de dependencia demográfica supera el 35 % y la población activa disminuye un 0,4 % anual.
El rol de los sectores intensivos en mano de obra
La hostelería, la agricultura, la construcción y los servicios personales absorben más del 62 % de los trabajadores extranjeros. Estos sectores enfrentan escasez crónica de talento local, especialmente en perfiles técnicos y operativos. La rotación interna en estos ámbitos es del 28 % anual, frente al 12 % en el sector tecnológico.
¿Cómo afecta el envejecimiento al mercado laboral?
España tiene la población más envejecida de la UE, con una edad media de 45,2 años. Para 2030, se estima que el 32 % de la población tendrá más de 65 años. Esto reduce la base imponible de cotizantes y presiona el sistema de pensiones. Cada año, el déficit de la Seguridad Social crece un 1,8 % por el desequilibrio entre cotizantes y pensionistas.
La brecha generacional en la productividad
Los trabajadores mayores de 55 años representan el 22 % de la plantilla media, pero generan un 14 % menos de valor añadido por hora que los de 30 a 44 años. Esto no implica menor competencia, sino una necesidad urgente de reconversiones profesionales y formación continua adaptada.
¿Qué dice el marco legal sobre la integración laboral?
La Ley de Extranjería (Real Decreto 557/2011) y la reforma de 2022 priorizan la regularización por arraigo laboral, pero exigen tres años de contratos registrados. El Real Decreto-ley 32/2021 introdujo el permiso de trabajo por cuenta propia para migrantes con arraigo, aunque su tasa de aprobación es del 39 %.
El impacto de la negociación colectiva
El estudio señala que la erosión de la negociación colectiva afecta la estabilidad salarial y la previsibilidad para empresas y trabajadores. La reforma laboral de 2022 reforzó los convenios sectoriales, pero persisten desafíos en la aplicación en pymes y en sectores con alta temporalidad.
¿Cuál es el impacto económico real?
La inmigración contribuye con 12.400 millones de euros anuales al PIB, según el Banco de España. Cada trabajador extranjero aporta, en promedio, 1.850 euros netos anuales a las arcas públicas. Sin su incorporación, el crecimiento del PIB se habría reducido un 0,7 % anual entre 2020 y 2025.
Datos Clave
- El 23,8 % de los ocupados en España nació en el extranjero (INE, 2025).
- El 71 % de los nuevos empleos desde 2019 fueron cubiertos por extranjeros.
- La tasa de actividad de la población extranjera es del 74,3 %, frente al 59,1 % de la población española.
- El 41 % de los nuevos permisos de trabajo se otorgan bajo la figura de arraigo laboral.
- El déficit de cotizantes por envejecimiento equivale a 1,2 millones de puestos de trabajo no cubiertos.
El contexto actual exige políticas que articulen integración laboral, adaptación demográfica y modernización del marco normativo. La inmigración no es una solución temporal: es una condición estructural para la sostenibilidad del modelo productivo español. Su gestión eficaz depende de la coordinación entre administraciones, empresas y sindicatos —y de reconocer que el trabajo sigue siendo, como señala el estudio, la principal fuente de bienestar social.
