El cine Truffaut de Girona ha cerrado sus puertas tras 25 años de actividad ininterrumpida. La decisión se produjo el 14 de julio de 2026, tras la retirada del Colectivo de Críticos de Cine de Girona, que dejó de gestionar la sala por falta de garantías jurídicas. Ahora, la ciudad carece de una sala de cine en su centro urbano. El cierre no es solo cultural: afecta a la oferta cultural local, al empleo en el sector audiovisual y a la cohesión social de barrios como el de la Rambla.
¿Por qué ha cerrado el cine Truffaut tras 25 años?
El cierre responde a una ruptura institucional entre el Ayuntamiento de Girona y el Colectivo de Críticos. Tras la extinción del contrato de gestión el 19 de abril de 2026, el alcalde Lluc Salellas firmó una orden de continuidad el 17 de abril. Sin embargo, el Colectivo consideró que dicho documento no ofrecía seguridad jurídica suficiente para seguir operando.
El papel del contrato caducado
El acuerdo anterior, vigente desde 2022, se extinguió sin renovación formal. La orden de continuidad pretendía ser un puente hasta la resolución del nuevo concurso. Pero carecía de fuerza vinculante ante posibles impugnaciones o cambios administrativos.
¿Qué papel jugó el nuevo concurso municipal?
El concurso para la gestión del Truffaut fue adjudicado provisionalmente a Rambla del Art-Cambrils AIE, una empresa privada de Tarragona. Obtuvo más puntuación que el Colectivo, pese a que este había gestionado la sala desde su fundación. El fallo generó rechazo entre colectivos culturales y partidos de oposición.
La impugnación ante el Tribunal Catalán de Contratos
El Colectivo recurrió la adjudicación ante el Tribunal Catalán de Contratos del Sector Público. El recurso suspendió automáticamente la formalización del contrato. Sin resolución definitiva, no hubo certeza sobre quién asumiría la gestión. Esa incertidumbre fue clave para la retirada del Colectivo.
¿Qué impacto tiene el cierre en Girona?
La ausencia del Truffaut afecta a múltiples niveles. Es la única sala de versión original en el centro de la ciudad. También era un espacio de formación, debate y exhibición alternativa. Su cierre deja un vacío en la programación cultural local y reduce la oferta para jóvenes, estudiantes y colectivos artísticos.
El coste económico del vacío cultural
El Truffaut generaba ingresos directos por entradas y subvenciones, además de dinamizar el comercio local. Su cierre implica pérdida de empleo para técnicos, programadores y personal de sala. También reduce la capacidad del Ayuntamiento para cumplir objetivos de política cultural municipal y metas de sostenibilidad del sector creativo.
¿Qué marco legal regula la gestión de equipamientos culturales en Cataluña?
La gestión de salas municipales se rige por la Ley 1/2002 de Bibliotecas y Equipamientos Culturales y la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público. Estas normas exigen transparencia, proporcionalidad y respeto al principio de continuidad del servicio público. La ausencia de un acuerdo formal tras la caducidad del contrato vulnera el deber de seguridad jurídica exigido por la Jurisprudencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
Datos Clave
- El Truffaut llevaba 25 años en funcionamiento como sala de cine independiente y de autor.
- El Colectivo de Críticos gestionó la sala sin ánimo de lucro desde sus inicios.
- La orden de continuidad del 17 de abril no tenía valor vinculante ante tribunales.
- El concurso está paralizado por un recurso ante el Tribunal Catalán de Contratos.
- Girona queda sin ninguna sala de cine en su centro histórico.
El cierre del Truffaut no es un hecho aislado. Refleja tensiones estructurales entre gestión pública, iniciativa ciudadana y criterios técnicos en licitaciones culturales. Mientras el Ayuntamiento no resuelva el concurso o no firme un nuevo acuerdo con garantías, la ciudad seguirá sin una sala de cine esencial para su tejido cultural y social.
