La economía de Catalunya creció un 2,7% en 2025, superando claramente la media de la zona euro. Sin embargo, cuatro de cada 10 catalanes afirman llegar a final de mes con dificultades. El aumento del PIB no se traduce en mayor poder adquisitivo para la clase media. La inflación persistente y el alto coste de la vivienda explican esta brecha. El desfase entre datos macroeconómicos y realidad cotidiana es cada vez más evidente.
¿Por qué el PIB de Catalunya crece pero la clase media se empobrece?
El producto interior bruto subió un 2,7% en 2025. Es el quinto año consecutivo de crecimiento. Catalunya fue más dinámica que la zona euro (1,4%) y casi tan fuerte como España (2,8%). La productividad por trabajador también aumentó. Pero ese avance no se distribuyó equitativamente.
La demanda interna impulsó el crecimiento. Sin embargo, los salarios no subieron al mismo ritmo que los precios. La inflación se moderó, pero no volvió a los niveles previos a 2022. El shock de la guerra de Ucrania dejó una huella estructural en los costes de energía y alimentación.
El peso del alquiler en los ingresos familiares
Quien vive en alquiler destina el 26,3% de sus ingresos al pago de la vivienda. Quien tiene hipoteca, solo el 11,6%. Esta diferencia explica parte de la tensión financiera en los hogares jóvenes y migrantes. El 60% de los nacidos fuera de Catalunya llegan a fin de mes con dificultades.
¿Qué dice el marco legal sobre la protección del poder adquisitivo?
No existe una ley autonómica que vincule el crecimiento del PIB con revalorizaciones salariales automáticas. La Llei de Pressupostos de la Generalitat prioriza la estabilidad presupuestaria, no la corrección de desigualdades funcionales. El Estatut dels Treballadors y los convenios colectivos siguen siendo los principales mecanismos de ajuste salarial. Pero su cobertura ha caído al 58% del empleo privado en Catalunya (según el Servei d’Ocupació de Catalunya, 2025).
El rol de la Generalitat de Catalunya en la política económica
La Generalitat de Catalunya publica anualmente su memoria económica. En 2025, destacó la solidez fiscal y la mejora de la balanza comercial. Pero no incluyó indicadores de bienestar subjetivo ni de estrés financiero familiar. El informe se centra en productividad, inversión extranjera y exportaciones, no en acceso a la vivienda o asequibilidad alimentaria.
¿Cómo afecta la vivienda al crecimiento económico real?
El alto coste del alquiler frena el consumo privado. Los hogares destinan más ingresos a gastos fijos y menos a ocio, educación o ahorro. Esto limita la demanda interna, que es la principal palanca del crecimiento catalán. Según el Banco de España, cada punto porcentual de aumento en la carga de alquiler reduce el consumo en un 0,4%.
La brecha territorial y generacional
Los jóvenes menores de 35 años representan el 72% de los nuevos contratos de alquiler. El 41% de ellos gana menos de 1.800 € mensuales. En cambio, el 65% de los propietarios con hipoteca tiene más de 45 años y ingresos superiores a 2.500 €. Esta disparidad refuerza la exclusión residencial y frena la movilidad social.
¿Qué datos clave revela la memoria económica de 2025?
- El PIB de Catalunya creció un 2,7% en 2025, frente al 1,4% de la zona euro.
- La productividad por trabajador aumentó un 1,9%, la mayor subida desde 2019.
- Cuatro de cada 10 catalanes declaran dificultades para llegar a fin de mes.
- El gasto en alquiler representa el 26,3% de los ingresos de los arrendatarios.
- El 58% de los trabajadores privados están cubiertos por convenios colectivos.
- La inflación interanual se situó en el 3,1% en diciembre de 2025 (frente al 10,2% de 2022).
Datos clave del contexto económico actual:
- El crecimiento del PIB no se ha traducido en mejora del índice de pobreza relativa, que subió al 19,4% en 2025 (font: Idescat).
- El impacto económico de la vivienda se estima en 1.200 millones de euros anuales en transferencias no registradas (subvenciones familiares, ayuda entre generaciones).
- La Llei de Vivienda de Catalunya (2023) no ha logrado reducir los precios del alquiler en zonas tensionadas como Barcelona, Girona o Tarragona.
- El déficit de vivienda protegida alcanza las 120.000 unidades, según el Departament d’Habitatge.
- El 34% de los hogares catalanes vive en viviendas con al menos una carencia grave (humedad, falta de calefacción, sobrepoblación).
