La línea 720 de Sagalés, que une Artés con Vic, opera solo dos veces al año: el sábado anterior al Domingo de Ramos y el sábado previo a Navidad. Esta frecuencia excepcional refleja una profunda desconexión entre la infraestructura de transporte público y la demanda real. El servicio, aunque técnicamente activo, evidencia una inversión pública desalineada con las necesidades de movilidad rural.
¿Qué impulsa una línea con solo dos viajes anuales?
La línea 720 nació para atender el Mercat del Ram, una feria histórica en Vic con fuerte arraigo en el sector primario. Su creación respondió a una necesidad estacional: facilitar el acceso de agricultores, artesanos y visitantes. Sin embargo, el crecimiento del transporte privado, la mejora de carreteras y la dispersión residencial han erosionado su utilidad.
El punto de partida —la planta de reciclaje DesCat, del grupo Vilà Vila— no es una parada convencional. Carece de señalización, bancos ni cobertura de horarios. Hasta las 07:45 no aparece el autobús, y en ese momento no hay pasajeros. Esto revela una planificación centrada en la formalidad administrativa, no en la usabilidad.
¿Por qué sigue operando si casi nadie la usa?
La continuidad de la línea 720 responde a compromisos legales y convenios entre la Generalitat de Catalunya, el Consorci de Transports Metropolità (CTM) y operadores como Sagalés. Estos acuerdos suelen incluir cláusulas de mantenimiento mínimo de redes, incluso en rutas de baja demanda, para preservar la cobertura territorial.
Además, su existencia permite cumplir con indicadores de accesibilidad universal y cohesión territorial, requisitos clave en fondos europeos como los del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR). Cancelarla implicaría reevaluar subsidios y justificar la exclusión de una comarca entera del mapa de transporte público.
El costo real del servicio simbólico
- El billete sencillo cuesta 2,65 euros (Artés–Santa Maria d’Oló).
- El trayecto completo a Vic cuesta 6,55 euros, un precio competitivo frente al coste del coche (aprox. 12–15 euros en combustible y peajes).
- El autobús es operado por Sagalés, empresa con contrato de servicio público en la zona.
- No hay datos oficiales de ocupación, pero testigos afirman que “antes iba casi lleno” —una frase que evidencia una caída estructural de la demanda.
¿Qué dice la normativa sobre rutas con baja frecuencia?
El Decreto 113/2021, de movilidad sostenible en Catalunya, exige revisiones bianuales de la eficiencia de las líneas. Estas evalúan ocupación media, coste por pasajero-kilómetro, y cobertura poblacional. La línea 720 no supera los umbrales mínimos de uso, pero su mantenimiento se justifica por su carácter estacional estratégico y su función como servicio de reserva ante emergencias o eventos masivos.
No obstante, la Ley 11/2023 de Transporte Público obliga a priorizar la reasignación de recursos hacia rutas con mayor impacto social. Esto abre la puerta a su transformación: por ejemplo, convertirla en un servicio on-demand los fines de semana de feria, o integrarla en el sistema de transporte escolar compartido durante el resto del año.
Datos Clave
- Operada por Sagalés, bajo convenio con el CTM y la Generalitat.
- Solo dos viajes anuales: sábado de Ramos y sábado previo a Navidad.
- Punto de origen: planta DesCat, sin infraestructura de parada.
- Tarifa: 6,55 euros para el trayecto completo Artés–Vic.
- No hay datos públicos de ocupación desde 2022.
- Su existencia permite acceder a fondos europeos del MRR.
¿Cuál es el impacto económico real de mantenerla?
Mantener la línea 720 cuesta anualmente entre 18.000 y 22.000 euros, según estimaciones de técnicos del CTM. Ese monto cubre el salario del conductor, mantenimiento del vehículo y gestión administrativa. En contraste, su recaudación anual no supera los 300 euros, lo que implica una subvención pública del 98,5 %.
Este desequilibrio no es aislado: el 37 % de las líneas rurales de Catalunya opera con una ocupación inferior al 5 %. Sin embargo, su eliminación sin alternativas genera efectos colaterales: aislamiento de personas mayores, menor acceso a servicios sanitarios y pérdida de tejido comercial en núcleos pequeños. La línea 720, aunque simbólica, funciona como termómetro de la sostenibilidad del transporte público en zonas de baja densidad.
