Viladecans es la localidad de Cataluña con los salarios medios más altos, superando incluso a Sant Cugat. Su transformación de municipio industrial del Baix Llobregat a polo de multinacionales como Vueling, Unilever y Angelini Pharma explica este salto. Pero la bonanza no es uniforme: los hombres ganan de media 4.000 € brutos mensuales, mientras las mujeres perciben remuneraciones cercanas a las de zonas turísticas con menor especialización. La proximidad al aeropuerto de El Prat y una política activa de suelo industrial han sido claves.
¿Qué explica el salto salarial de Viladecans en menos de 15 años?
Viladecans dejó de ser un municipio dependiente de la fábrica de Roca o de la construcción. Hoy alberga polígonos industriales estratégicos, laboratorios farmacéuticos y fábricas de microchips como Ideaded. Su ubicación, a menos de 10 km del aeropuerto de El Prat, atrae empresas con necesidades logísticas y de movilidad internacional.
La administración local impulsó una política de suelo industrial disponible, con incentivos fiscales y trámites ágiles para proyectos que garanticen condiciones laborales dignas. Esto no fue azar: fue una apuesta concertada entre el Ayuntamiento, sindicatos como CCOO y agentes económicos.
La infraestructura como acelerador
El acceso a la Ronda Litoral, la conexión con la AP-7 y la cercanía a la estación de tren de Viladecans (con enlace directo a Barcelona Sants y El Prat) reducen los tiempos de desplazamiento. Esto eleva la atracción para talento técnico y directivo.
¿Por qué hay una brecha salarial de género tan marcada en Viladecans?
A pesar de su crecimiento económico, Viladecans refleja una desigualdad estructural. Los puestos mejor remunerados —ingeniería, dirección técnica, I+D— están mayoritariamente ocupados por hombres. Las mujeres, en cambio, concentran su empleo en servicios administrativos, atención al cliente y logística de bajo nivel jerárquico.
La brecha no es coyuntural, es sistémica
Según datos del INE y del Servei d’Ocupació de Catalunya (SOC), solo el 28 % de los puestos directivos en empresas con sede en Viladecans son ocupados por mujeres. Además, el 62 % de los contratos a tiempo parcial corresponden a trabajadoras.
¿Qué impacto económico tiene Viladecans en el Baix Llobregat?
Viladecans genera el 12,4 % del PIB industrial del Baix Llobregat, pese a representar menos del 5 % de su superficie. Su tasa de paro es del 7,1 %, casi 3 puntos por debajo de la media comarcal. Esto impulsa la recaudación municipal: los ingresos por IBI industrial crecieron un 34 % entre 2020 y 2024.
El efecto derrame es limitado
No toda la comarca se beneficia. Municipios vecinos como Gavà o Sant Boi no han logrado replicar el modelo. La especialización requiere inversión en formación dual y acuerdos con centros como la UPC o la Universitat Politècnica de Catalunya —iniciativas aún incipientes.
¿Qué marco legal y práctico sostiene este modelo?
El Plan Estratégico Municipal 2023–2030 incluye el Acuerdo por el Empleo de Calidad, vinculado al Estatuto de los Trabajadores y a la Ley de Igualdad 3/2007. Obliga a empresas que acceden a suelo municipal a presentar planes de igualdad y auditorías salariales cada dos años.
Sin embargo, su cumplimiento es voluntario fuera de los contratos de cesión de suelo. No existe sanción administrativa por incumplimiento, solo la pérdida de prioridad en futuras convocatorias.
Datos Clave
- El salario medio masculino en Viladecans es de 4.000 € brutos/mes (12 pagas), frente a 2.250 € para las mujeres.
- El 41 % de los trabajadores de la localidad está vinculado a empresas con más de 250 empleados.
- Viladecans concentra el 37 % de las inversiones industriales aprobadas en el Baix Llobregat desde 2020.
- La brecha salarial de género es del 43,8 %, superior a la media catalana (28,2 %) según el Institut Català de les Dones (2025).
- El 89 % de las nuevas empresas instaladas desde 2021 pertenecen a los sectores de salud digital, aeronáutica y tecnología verde.
El modelo de Viladecans demuestra que el crecimiento económico no garantiza equidad. Su éxito radica en la concertación pública-privada, pero su sostenibilidad depende de cerrar brechas reales —no solo de atraer multinacionales, sino de formar, retener y promover a todo el talento disponible.
