La reciente cumbre empresarial hispano-lusa en Davos ha puesto de manifiesto la crítica situación de las redes eléctricas en España y Portugal. Con la participación de importantes empresas del sector energético, se ha hecho un llamado urgente a la inversión en infraestructuras eléctricas y almacenamiento de energía. Este encuentro, organizado por la Iniciativa Ibérica de Industria y Transición Energética (IETI), ha resaltado que la falta de capacidad en las redes eléctricas está paralizando el crecimiento económico en ambos países, afectando no solo a la electrificación de la sociedad, sino también a sectores clave como la construcción y la digitalización.
### La Parálisis Económica por la Falta de Inversión
Desde la IETI, se ha advertido que la escasa capacidad de las redes eléctricas está creando un cuello de botella que impide el desarrollo de proyectos industriales y energéticos. Las empresas participantes, entre ellas ACS, EDP, Iberdrola y Naturgy, han coincidido en que es imperativo acelerar la inversión en redes y eliminar las barreras que dificultan la inversión. La situación actual no solo afecta a la competitividad industrial, sino que también pone en riesgo la transición energética que Europa necesita para alcanzar sus objetivos climáticos.
La falta de infraestructura adecuada está limitando la capacidad de España y Portugal para aprovechar sus abundantes recursos renovables. A pesar de contar con una ventaja de costes en energías limpias, que se estima en un 20% respecto a otros países europeos, la inacción en la mejora de las redes eléctricas podría llevar a una pérdida de competitividad en el mercado global. Las empresas han solicitado que se tomen medidas concretas para agilizar los permisos y crear un entorno regulatorio que favorezca la inversión.
### Propuestas para Acelerar la Transición Energética
Durante la cumbre, se presentaron cinco acciones clave que buscan garantizar la competitividad industrial y energética de España y Portugal. Entre estas acciones se incluye la creación de ecosistemas industriales en sectores estratégicos, como la producción de combustibles renovables y tecnologías de almacenamiento. La IETI ha enfatizado la necesidad de un enfoque basado en la neutralidad tecnológica, lo que permitiría reducir costos y fomentar la innovación.
Además, se ha propuesto revisar los esquemas de remuneración para las empresas del sector eléctrico, que actualmente no son suficientes para incentivar la inversión necesaria. La reciente aprobación de una retribución del 6,58% por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha sido criticada por ser inferior a lo que el sector había solicitado, lo que podría llevar a un aumento de los conflictos legales entre las empresas y el regulador.
La IETI también ha instado a los gobiernos de España y Portugal a que se comprometan a acelerar el despliegue de infraestructuras críticas, como redes eléctricas y sistemas de almacenamiento. La colaboración público-privada se ha señalado como un elemento esencial para desbloquear el potencial de la transición energética, lo que requiere una ejecución más ágil de los proyectos y la eliminación de cuellos de botella en la obtención de permisos.
Los líderes de las empresas participantes han subrayado que la electrificación es un proceso imparable y que la demanda de energía seguirá creciendo. Por lo tanto, es crucial contar con más redes eléctricas y almacenamiento para garantizar un suministro estable y competitivo. La inversión en recursos autóctonos, que pueden ser desplegados rápidamente, es fundamental para generar empleo y fortalecer la industria local.
En este contexto, la fusión de empresas como Moeve y Galp, que buscan optimizar sus operaciones en el sector energético, también refleja la necesidad de adaptarse a un mercado en constante evolución. La creación de infraestructuras transfronterizas que permitan el intercambio de energía entre España y Portugal se ha presentado como una solución viable para maximizar el uso de los recursos disponibles en la península ibérica.
La situación actual exige una respuesta rápida y efectiva por parte de los gobiernos y el sector privado. La inversión en redes eléctricas no solo es una cuestión de competitividad industrial, sino que también es esencial para asegurar la autonomía energética de Europa en un contexto geopolítico cada vez más complejo. Las empresas han hecho un llamado a la acción, instando a los responsables políticos a priorizar la modernización de las infraestructuras eléctricas y a facilitar un entorno regulatorio que fomente la inversión y la innovación.
