El marisqueo en Galicia enfrenta su peor crisis en años. Seis de cada diez zonas de explotación sufren mortandad severa, especialmente en las rías de Arousa, Pontevedra y Vigo. Más de la mitad del berberecho y la almeja babosa no sobrevivió a las borrascas de enero de 2026. La Xunta movilizó 22,7 millones para restaurar bancos en 25 cofradías. El paro en el sector alcanzó 448 mariscadoras en enero, cuatro veces más que en 2025.
¿Qué causó la mortandad masiva de marisco en las rías gallegas?
El principal detonante fue el tren de borrascas que azotó Galicia a principios de 2026. Las lluvias intensas provocaron un efecto desalinizador en las rías. Este cambio brusco de salinidad fue letal para especies bentónicas como el berberecho y la almeja babosa, que requieren estabilidad en su hábitat.
El impacto del temporal de febrero
El episodio de febrero agravó la situación. No se incluyó en los datos oficiales de enero, pero ya afectó a pósitos clave. El efecto desalinizador se intensificó, reduciendo la capacidad reproductiva y supervivencia de los juveniles. Las zonas más vulnerables son las de menor profundidad y menor renovación hídrica.
¿Cuántas mariscadoras están en paro y qué implica esto?
En enero de 2026, 448 trabajadoras cobraron la prestación por cese de actividad del Instituto Social de la Marina (ISM). Es la cifra más alta en 15 meses. 440 de ellas residen en Pontevedra. Esto representa un colapso operativo en zonas tradicionales como Vilanova de Arousa o Arcade.
La brecha de género y la invisibilización laboral
El 98 % de las afectadas son mujeres. Muchas no tienen acceso a pensiones contributivas por intermitencias en su cotización. La prestación del ISM es su único respaldo. Sin embargo, su acceso depende de la declaración oficial de cese, que requiere certificación de la cofradía y del Servicio Gallego de Salud.
¿Qué ayudas ofrece la Xunta y cómo funcionan?
La Xunta lanzó un plan de emergencia con 700 euros mensuales para mariscadoras que participen en labores de regeneración. Requiere 48 horas semanales de trabajo en bancos afectados. Es un convenio de colaboración, no una prestación directa.
El modelo de «salida de la UCI»
Rita Míguez, mariscadora de Arcade, lo define así: «Arcade está en la UCI y esta ayuda puede ayudarnos a salir de ella». La metáfora refleja la gravedad: no se trata de recuperación lenta, sino de soporte vital inmediato. Las beneficiarias deben firmar compromisos de participación técnica y ambiental.
¿Qué marco legal regula la respuesta a esta crisis?
El régimen se sustenta en la Ley 3/2001 de Pesca de Galicia, modificada por el Decreto 127/2022. La Xunta actúa bajo el Plan de Gestión de Recursos Marinos y el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP). Sin embargo, no existe una figura legal específica para crisis climáticas recurrentes.
La presión sobre el ISM y la Seguridad Social
Anmupesca solicitó la exención de cuotas de la Seguridad Social para mariscadoras en cese. La solicitud se basa en el artículo 133 del Estatuto de los Trabajadores, aplicado por analogía. Hasta ahora, no hay resolución oficial.
Datos Clave
- Seis de cada diez zonas de marisqueo gallegas registran mortandad severa.
- El berberecho y la almeja babosa perdieron más del 50 % de su biomasa en rías críticas.
- 448 mariscadoras cobraron prestación por cese de actividad en enero de 2026.
- La Xunta destinó 22,7 millones de euros a la restauración de bancos en 25 cofradías.
- La ayuda de regeneración paga 700 euros/mes por 48 horas de trabajo físico y técnico.
- El 98 % de las afectadas son mujeres, con alta exposición a la precariedad contributiva.
El impacto económico supera lo sectorial: el marisqueo genera más de 200 millones de euros anuales en Galicia y emplea a más de 12.000 personas directamente. Su paralización afecta a la cadena de frío, comercialización, transporte y hostelería. Legalmente, la ausencia de un protocolo climático específico deja a las cofradías en una posición de reactividad, no de prevención. La crisis no es coyuntural: es un síntoma de vulnerabilidad sistémica ante el cambio climático en espacios costeros gestionados tradicionalmente.
