El Consejo Global para una Economía del Bien Común es una iniciativa pionera que redefine el rol del Estado, los mercados y la política económica. Liderado por Carlos Cuerpo y Mariana Mazzucato, busca reemplazar soluciones obsoletas con estrategias que integren justicia social, sostenibilidad y gobernanza democrática. España actúa como primer país anfitrión, y el Consejo ya cuenta con apoyo ministerial, académico y civil internacional.
¿Qué impulsa la creación del Consejo Global para una Economía del Bien Común?
El Consejo nace ante el fracaso de los modelos económicos tradicionales para abordar crisis sistémicas. La inflación persistente, la aceleración del cambio climático y el aumento de la desigualdad estructural exigen marcos de política económica con propósito. No se trata de ajustes técnicos, sino de una reconfiguración profunda de los objetivos del crecimiento.
El rol del Estado como creador de valor
Mazzucato rechaza la visión del Estado como mero corrector de fallas de mercado. En su lugar, propone un Estado emprendedor: que invierta en innovación verde, eduque en competencias futuras y regule para que los mercados sirvan al bien común, no al beneficio privado a corto plazo.
La experiencia española como laboratorio
España no es un anfitrión simbólico. Su plan de recuperación, su apuesta por las energías renovables y su reforma fiscal progresista ofrecen evidencia práctica de que crecimiento y responsabilidad social no son incompatibles. Cuerpo lo subraya: “Crecer con propósito es posible”.
¿Cómo se estructura el Consejo y quiénes lo integran?
El Consejo no es un foro retórico. Es un espacio operativo con tres pilares: diálogo ministerial, participación de la sociedad civil y rigor académico internacional. Participan ministros de finanzas de la Unión Europea, economistas del Global South y organizaciones de justicia climática y laboral.
Representación plural y equilibrada
No se limita a gobiernos. Incluye cooperativas, sindicatos, think tanks del Sur Global y redes de economía feminista. Esta diversidad asegura que las políticas propuestas respondan a realidades locales, no a fórmulas universales impuestas.
¿Qué impacto económico real tiene esta iniciativa?
El Consejo ya influye en decisiones concretas. Su primer documento técnico propone reformar los indicadores de progreso, sustituyendo el PIB por métricas que midan salud pública, cohesión territorial y capital natural. Esto afecta directamente la asignación de fondos europeos y los criterios de inversión pública.
Inversión pública con criterios de bien común
España ya aplica este enfoque en su programa de transición justa en zonas mineras. Los proyectos reciben financiación solo si cumplen con estándares de empleo de calidad, participación ciudadana y reducción de emisiones. El Consejo busca escalar esta lógica a escala global.
¿Qué marco legal y práctico sustenta su acción?
El Consejo se alinea con el Pacto Verde Europeo, la Agenda 2030 y los principios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Su operatividad se basa en acuerdos intergubernamentales no vinculantes, pero con mecanismos de rendición de cuentas y evaluación independiente.
Datos Clave
- El Consejo Global se lanzó formalmente el 18 de abril de 2026 en Barcelona, durante el evento Movilización Progresista Global.
- Carlos Cuerpo es su primer presidente, con Mariana Mazzucato como co-líder académica.
- España actúa como país anfitrión fundador, con sede provisional en el Ministerio de Economía.
- Incluye representantes de al menos 23 países, con presencia de 7 ministros de finanzas de la UE y América Latina.
- Su primer informe técnico se publicará en septiembre de 2026 y será vinculante para los fondos del NextGenerationEU en proyectos piloto.
El Consejo no propone una economía alternativa. Propone una economía reorientada: donde el valor se mide por su contribución al bienestar colectivo, no por su rentabilidad financiera. Su éxito dependerá de su capacidad para traducir ideas en políticas ejecutables, presupuestos asignados y leyes aprobadas. Ya ha comenzado a hacerlo.
