Cataluña está posicionándose como un hub clave para las tecnologías de uso dual en Europa. Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, la UE aceleró su apuesta por la autonomía defensiva. Cataluña no fabrica tanques ni misiles, pero sí aporta innovación, ingeniería y capacidad industrial para sistemas críticos como el sistema Lanza-Puentes, desarrollado por Santa Bárbara y Gutmar en Sant Cugat. Su potencial económico ya supera los 1.600 millones de euros anuales.
¿Por qué Cataluña está entrando en el sector de defensa sin fabricar armas directas?
Cataluña evita la producción tradicional de armamento pesado. En su lugar, potencia empresas con capacidades técnicas transferibles: robótica, sensores, materiales avanzados, ciberseguridad y sistemas de control. Estas tecnologías sirven tanto para infraestructura civil como para aplicaciones militares.
El modelo se alinea con la estrategia europea de autonomía estratégica. La UE busca reducir su dependencia de proveedores no europeos y alcanzar el 60 % de compras de defensa dentro del bloque para 2030.
El rol de la industria catalana en la cadena de suministro europea
Empresas catalanas ya participan en proyectos de la Agencia Europea de Defensa (EDA) y del programa European Defence Industrial Development Programme (EDIDP). Su especialización en componentes de alta precisión y software crítico las convierte en socios estratégicos para contratistas principales como Navantia, Indra o Airbus Defence.
¿Qué impulsa el crecimiento de las tecnologías de uso dual en Cataluña?
El cambio no es espontáneo. Hay tres motores claros: la presión geopolítica, la financiación europea y la acción coordinada entre administraciones.
La Cambra de Comerç de Barcelona, con apoyo del Govern de Salvador Illa, elaboró un informe clave que identifica 120 empresas con potencial dual. El documento fue coordinado por Joan Ramon Rovira, jefe del gabinete de estudios económicos de la entidad.
La estrategia del Govern: formación, regulación y puente con el Ministerio de Defensa
La Generalitat ha iniciado reuniones técnicas con el Ministerio de Defensa para alinear requisitos de certificación, normativa de exportación y acceso a licitaciones públicas. También impulsa programas de formación especializada en normas de calidad militar (MIL-STD) y ciberseguridad certificada.
¿Cuál es el marco legal y económico que regula este sector en España?
Las tecnologías de uso dual están sujetas al Reglamento UE 2021/821, que armoniza controles de exportación. En España, la Dirección General de Política de Armamento (DGPA) y la Secretaría de Estado de Defensa gestionan las autorizaciones. Cataluña no tiene competencias en defensa, pero sí en industria, I+D y formación — áreas clave para facilitar la transición dual.
El impacto económico es tangible: cada euro invertido en I+D dual genera 3,2 euros en valor añadido regional, según datos de la Cambra. Además, el sector atrae inversión extranjera directa especializada y reduce la fuga de talento técnico.
Datos Clave
- Las empresas catalanas con potencial dual facturan 1.600 millones de euros anuales.
- La UE apuesta por comprar el 60 % de su armamento dentro del bloque para 2030.
- El sistema Lanza-Puentes, desarrollado en Sant Cugat, es un ejemplo operativo de transferencia tecnológica civil-militar.
- Cataluña carece de competencias en defensa, pero lidera en formación técnica, certificación y desarrollo de componentes críticos.
- El Reglamento UE 2021/821 regula las exportaciones de tecnologías de uso dual.
¿Qué desafíos éticos y prácticos enfrenta esta transición?
No todo es rentabilidad. El sector exige cumplir con estrictos estándares de responsabilidad social corporativa (RSC) y transparencia. Empresas catalanas deben garantizar que sus tecnologías no se desvíen a usos represivos o no autorizados. Además, la falta de una política autonómica explícita sobre defensa genera incertidumbre regulatoria.
El equilibrio entre crecimiento económico y coherencia con los valores democráticos sigue siendo una línea roja para la sociedad civil y los sindicatos catalanes. La participación ciudadana en los consejos asesores de innovación dual ya se ha propuesto como mecanismo de control democrático.
El impacto en el tejido industrial y la empleabilidad
El salto al ámbito dual está generando nuevas figuras profesionales: ingenieros en calidad militar, especialistas en gestión de licencias de exportación, y técnicos en ciberseguridad de sistemas críticos. Se estima que el sector creará más de 2.500 empleos cualificados en los próximos cinco años, con salarios un 28 % superiores a la media industrial catalana.
