El Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) ha adjudicado oficialmente el traslado de las pinturas profanas de Sijena a la empresa madrileña SIT Proyectos, Diseño y Conservación. El acuerdo marca un avance concreto en el conflicto patrimonial, tras años de litigios y tensiones institucionales entre Aragón y Cataluña.
¿Qué son las pinturas profanas de Sijena y por qué su traslado es prioritario?
Las pinturas profanas forman un conjunto de ocho plafones murales arrancados del monasterio de Sijena en 1960. A diferencia de las obras de la sala capitular, su estado de conservación es más estable. Decoraban la zona superior de una sala entre la iglesia y el claustro, y representan escenas cortesanas, batallas navales y ceremonias caballerescas.
Contenido histórico único
Los fragmentos incluyen el asalto de San Juan de Acre, combates entre una galera cristiana y una sarracena, y escenas de homenaje cortesano. Su valor radica no solo en su técnica, sino en su rareza temática dentro del arte medieval pirenaico.
¿Por qué se eligió a SIT Proyectos y cuál es el presupuesto real?
SIT Proyectos fue la única empresa que presentó oferta en la licitación pública del MNAC. Es especialista en transporte de obras de arte y colabora habitualmente con instituciones como el Museu Picasso y el CCCB.
Contrato ajustado y plazo acotado
El presupuesto base era de 67.377,80 euros, pero la adjudicación se cerró en 51.659,74 euros —un ahorro del 23,3 %. El plazo máximo es de 12 meses, aunque el MNAC prevé completar todo el proceso —desinstalación, embalaje, transporte y desembalaje— antes del 30 de noviembre de 2026.
¿Qué dice la ley sobre el traslado y qué implica para el conflicto Sijena?
El traslado de las pinturas profanas no está sujeto a sentencia judicial. Su devolución se enmarca en el acuerdo extrajudicial de 2021, que reconoció la titularidad aragonesa pero diferenció los bienes por su estado físico y complejidad técnica.
Marco legal vigente
La Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español establece que los bienes muebles e inmuebles integrantes del patrimonio cultural son inalienables e imprescriptibles. Su traslado requiere garantías técnicas, autorización de la Comunidad Autónoma de origen y notificación al Ministerio de Cultura.
¿Qué pasa con las pinturas de la sala capitular?
Este traslado no resuelve el núcleo del conflicto: las pinturas murales de la sala capitular, declaradas por la justicia como bienes de titularidad aragonesa y cuya restitución el MNAC debe ejecutar en menos de un año.
Diferencias técnicas clave
- Las pinturas de la sala capitular están fijadas directamente al yeso y al ladrillo, con capas pictóricas extremadamente frágiles.
- Su desprendimiento requiere intervención in situ, con equipos de microextracción y control ambiental continuo.
- El MNAC sostiene que carece de capacidad técnica para ejecutarlo sin riesgo de destrucción y propone que Aragón asuma los trabajos materiales —a cargo de Cataluña.
Datos Clave
- Las pinturas profanas fueron arrancadas del monasterio de Sijena en 1960, no en 1936 como se suele erróneamente afirmar.
- Se exponen actualmente en la sala 17 del MNAC, bajo condiciones de iluminación y humedad controladas.
- El contrato con SIT Proyectos incluye seguro de transporte especializado, con cobertura total por pérdida o daño.
- El traslado forma parte del Plan Integral de Restitución de Sijena, impulsado por el Gobierno de Aragón desde 2019.
- Según el Instituto Aragonés del Patrimonio Cultural (IAPC), su llegada a Huesca permitirá su integración en el nuevo Centro de Interpretación del Monasterio de Sijena, previsto para 2027.
El impacto económico del traslado supera lo logístico: reactiva la industria de conservación aragonesa, genera contratos locales para montaje museográfico y potencia el turismo cultural en el Bajo Aragón. Desde el punto de vista institucional, el acuerdo refuerza la viabilidad de soluciones técnicas compartidas —siempre bajo supervisión de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico. La transparencia en los informes de conservación y los protocolos de seguimiento serán clave para mantener la confianza entre administraciones y la ciudadanía.
