IAG cerró el primer trimestre de 2026 con un beneficio después de impuestos de 301 millones de euros. Eso representa un salto del 71% frente al mismo periodo de 2025. La fortaleza de la demanda aérea y la mejora en los ingresos unitarios impulsaron los resultados. Sin embargo, el encarecimiento del combustible de aviación ya empieza a presionar los costes operativos. El grupo anticipa que su impacto se intensificará en los próximos meses.
¿Por qué el beneficio de IAG subió tanto en el primer trimestre de 2026?
El crecimiento del 71% en el beneficio después de impuestos responde a una combinación de factores clave. Los ingresos de pasajeros aumentaron un 3,8%, hasta 6.226 millones de euros. Eso compensó la caída del 13,5% en los ingresos de carga y la reducción del 6,3% en otros ingresos.
El EBITDA alcanzó los 351 millones, un 77,3% más que en 2025. Esto se explica por una mejora en la eficiencia operativa y un efecto favorable de los tipos de cambio. Aunque los gastos totales de explotación bajaron un 0,2%, el coste unitario del combustible subió un 10,6% a tipo de cambio constante.
El rol de la demanda aérea internacional
La red de IAG —que incluye British Airways, Iberia, Vueling, Aer Lingus y Level— registró una sólida ocupación. El grupo mantiene una tasa de reservas del 70%, lo que refleja confianza en la continuidad de la demanda. El turismo internacional y los viajes de negocios recuperaron ritmo en Europa y Norteamérica.
¿Cómo afecta el conflicto en Oriente Medio a los costes de IAG?
Desde finales de febrero de 2026, el precio del combustible de aviación se duplicó. Pasó de unos 850 dólares por tonelada métrica a 1.725 dólares a finales de marzo. La causa principal fue la escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz, que interrumpió exportaciones petroleras y afectó el transporte marítimo.
El impacto en la cadena de suministro aérea
Las interrupciones en el suministro marítimo forzaron reajustes logísticos. IAG tuvo que recurrir a rutas alternativas y contratos spot más caros. Esto elevó los costes operativos no previstos. La compañía ya ajustó sus previsiones de beneficio anual a la baja.
¿Qué significa el margen de explotación del 4,9% para IAG?
El margen de explotación mejoró 2,1 puntos porcentuales frente a 2025. Eso refleja una gestión eficiente de ingresos y costes en el corto plazo. Pero también revela una ventana estrecha de resiliencia: el alza del combustible aún no se ha trasladado íntegramente a los resultados.
La presión regulatoria y fiscal
La Unión Europea mantiene bajo revisión el régimen de exenciones fiscales al queroseno. Una posible reforma podría elevar los costes operativos de forma estructural. Además, el Reglamento (UE) 2023/2413 sobre sostenibilidad obliga a IAG a reportar emisiones de CO₂ por pasajero-kilómetro a partir de 2026.
¿Cuál es el impacto económico real de estos resultados para España?
Iberia representa el 22% de los ingresos de IAG. Su desempeño directamente afecta a 18.500 empleos en España y a más de 120 proveedores locales. El crecimiento del 3,8% en ingresos de pasajeros se tradujo en un aumento del 5,2% en el tráfico aéreo en los aeropuertos españoles (Aena, 2026).
Datos Clave
- Beneficio después de impuestos: 301 millones de euros (+71% interanual)
- EBITDA: 351 millones de euros (+77,3%)
- Ingresos totales: 7.181 millones de euros (+1,9%)
- Precio del combustible de aviación: 1.725 dólares/tonelada (doble que en febrero)
- Reservas actuales: 70% para los próximos tres meses
- Margen de explotación: 4,9% (mejora de 2,1 puntos)
¿Qué implica esto para el futuro inmediato del sector aéreo europeo?
IAG anticipa que el segundo trimestre mostrará una desaceleración en la rentabilidad. El alza del combustible se sumará a la presión inflacionaria sobre salarios y mantenimiento. El grupo ya revisó a la baja su previsión de beneficio anual. El marco regulatorio también se endurece: la UE exige planes de descarbonización obligatorios para 2027. Las aerolíneas deberán invertir en biocombustibles sostenibles y flotas más eficientes.
La estrategia de mitigación de IAG
La compañía aceleró la incorporación de Airbus A350 y Boeing 787 en su flota. Estos aviones reducen el consumo de combustible hasta un 25% frente a modelos antiguos. Además, IAG firmó acuerdos con tres refinadores europeos para garantizar suministro de SAF (combustible sostenible de aviación) a partir de 2027.
