Minibús Intergalàctic no es un grupo de moda. Es una respuesta sonora a una Catalunya en crisis de identidad tras el procés. Su segundo álbum, Moviment oscil·lant polinòmic. y=1/x, rechaza la complacencia cultural y apuesta por un rock crudo, neopsicodélico y profundamente arraigado en la contracultura catalana. Lo presentan este sábado en la sala Upload de Barcelona.
¿Qué representa Minibús Intergalàctic en el panorama musical catalán actual?
El grupo de Girona surge como contrapunto al mainstream pop comercial. No buscan viralidad ni algoritmos. Su propuesta es intencionalmente marginal: una Catalunya naíf y autocomplaciente, según Santi Fonfría, ya no les sirve como referente. En su lugar, proponen una estética disidente, que evoca a Els 3 Tambors y rechaza la burguesía cultural ordenada.
Su música no es nostalgia. Es reinvención. El primer álbum exploró el rock psicodélico de los años 60. El segundo profundiza: más capas, más tensión, más peso en las guitarras. No es retro. Es neopsicodélico.
La influencia de Youth y el sello internacional
Trabajar con Youth, bajista y productor de Killing Joke, no fue casualidad. Su participación en Granada aportó rigor técnico y una mirada global. Youth no impuso su sonido. Validó la dirección artística del grupo: cruda, orgánica y sin concesiones. Esa colaboración refuerza su credibilidad internacional y su apuesta por un rock con raíces locales y proyección transnacional.
¿Cómo se articula su identidad musical entre lo local y lo global?
Minibús Intergalàctic construye su sonido con capas de influencias dispares, pero coherentes. Del rock alemán de los 70 (Neu!) al shoegazing británico de los 90. Del sonido Manchester a la actitud vocal de Lou Reed: masculinidad gamberra pero no agresiva. Todo ello filtrado por una mirada catalana crítica.
Su referente sintético es Winona Riders, banda argentina que también fusiona lo local con lo universal sin perder identidad. Esa conexión no es anecdótica. Revela una red subterránea de rock disidente que trasciende fronteras lingüísticas y políticas.
La contracultura como práctica cotidiana
No se trata de un discurso teórico. Es una práctica. Remodelar ‘Tombstone blues’ como ‘Romanço del fill de vídua’ no es solo un juego estilístico. Es una toma de posición. Es recuperar una tradición de sátira y desencaje que el procés silenció o domesticó.
Su música no habla de independencia política. Habla de independencia estética. De rechazar la uniformidad cultural que sigue al desgaste del conflicto.
¿Cuál es el impacto económico y cultural de su propuesta?
El rock independiente catalán enfrenta una paradoja: alta demanda artística, baja infraestructura económica. Minibús Intergalàctic opera en el margen: salas pequeñas, producción autogestionada, colaboraciones con figuras de renombre (como Youth) que no implican contratos discográficos tradicionales.
Su modelo refleja una tendencia creciente: la economía del nicho. No buscan millones de oyentes. Buscan miles de seguidores leales. Eso permite sostenibilidad sin dependencia de subvenciones públicas o algoritmos de plataformas.
El marco legal también pesa. La Ley de Cultura de Catalunya (2023) prioriza proyectos con impacto social medible. Grupos como Minibús Intergalàctic, con su enfoque crítico y su rechazo a la instrumentalización política, quedan fuera de muchos fondos. Su resistencia es también financiera.
Datos Clave
- El álbum Moviment oscil·lant polinòmic. y=1/x se grabó con Youth en Granada, con vistas a Sierra Nevada.
- Su sonido fusiona neopsicodélico, shoegazing, rock alemán y referencias catalanas de los años 60.
- Rechazan la Catalunya naíf y autocomplaciente, según define Santi Fonfría.
- Su actitud vocal se inspira en la masculinidad gamberra pero no agresiva de Lou Reed.
- No dependen de grandes sellos: su modelo se basa en la autogestión y la economía del nicho.
¿Qué significa ‘y=1/x’ en su discurso artístico?
El título del álbum no es una fórmula matemática vacía. Es una metáfora de la ambivalencia de la vida: cuanto más te acercas a un polo (lo bello, lo estable), más te alejas del otro (lo duro, lo caótico). Esa oscilación define su propuesta: entre lo local y lo global, lo crudo y lo melódico, lo político y lo estético.
No es un grito de protesta. Es un movimiento constante. Un moviment oscil·lant. Y en ese vaivén, Minibús Intergalàctic encuentra su lugar: fuera del centro, pero con peso suficiente para moverlo.
