‘Allí donde vas’ no es solo un cómic: es un acto de empatía gráfica. Étienne Davodeau y Françoise Roy lo presentaron en el Cómic Barcelona 2026. La obra desmonta mitos sobre el alzhéimer, muestra el acompañamiento real y expone las grietas emocionales que deja la demencia en familias y cuidadores. No hay dramatismo forzado. Solo observación, respeto y dibujo honesto.
¿Qué aporta ‘Allí donde vas’ al debate sobre el alzhéimer en la cultura visual?
El cómic rompe con la representación estereotipada de la demencia. No hay personajes olvidadizos cómicos ni víctimas pasivas. En su lugar, Davodeau dibuja interacciones reales: una mujer que repite preguntas, un hijo que se frustra, una profesional que corrige con suavidad. Cada viñeta es un acto de escucha visual.
La obra se inscribe en una tendencia creciente de narrativas gráficas con propósito social, como ‘Marbles’ de Ellen Forney o ‘La vida secreta de los árboles’ adaptada a cómic. Pero aquí, el enfoque es clínicamente informado y éticamente riguroso.
El método Davodeau: dibujar sin autoridad
Davodeau no se presenta como experto. Al contrario: muestra sus dudas, sus errores de interpretación, sus reescrituras. Incluye viñetas de Françoise Roy revisando guiones, corrigiendo términos, pidiendo más respeto en el lenguaje. Esa transparencia refuerza la credibilidad periodística y emocional del relato.
¿Cómo se entrelaza la experiencia personal con el conocimiento profesional?
Françoise Roy no es una figura secundaria. Es coautora implícita, correctora ética y fuente directa. Su labor como acompañante de personas con demencias degenerativas aporta solidez clínica. Su madre también vive con alzhéimer. Esa doble perspectiva —profesional y familiar— da densidad al relato.
El cómic no idealiza el cuidado. Muestra el agotamiento, la culpa, la ambivalencia. Pero también la ternura cotidiana: una mano que sostiene, una canción repetida, un silencio compartido sin exigencias.
La intimidad como herramienta narrativa
Davodeau confiesa que ‘Allí donde vas’ es su obra más íntima. No solo por mostrar su vida en pareja, sino por exponer sus propias limitaciones como narrador. Esa vulnerabilidad no debilita el mensaje: lo legitima. En un contexto donde la desinformación sobre el alzhéimer sigue siendo un riesgo sanitario, la honestidad narrativa es un acto de responsabilidad.
¿Qué impacto económico y social tiene una obra como esta?
El alzhéimer representa ya el 1,8 % del PIB español en costes directos e indirectos (Informe SECA 2025). Cada año, más de 120.000 nuevos diagnósticos generan demanda de formación para cuidadores no profesionales. ‘Allí donde vas’ se usa ya en talleres de Alzheimer España y en programas de sensibilización de la Generalitat.
Su formato accesible —viñetas claras, lenguaje sencillo, ritmo pausado— lo convierte en recurso pedagógico válido para centros de día, facultades de Psicología y servicios sociales.
Marco legal y ético del acompañamiento
La Ley 39/2006 de Promoción de la Autonomía y Atención a las Personas en Situación de Dependencia exige formación específica para cuidadores. Pero no regula la calidad emocional del acompañamiento. Aquí entra el valor de la obra: no sustituye la formación técnica, pero humaniza los protocolos. Muestra que respetar el ritmo de la persona con alzhéimer no es condescendencia: es exigencia ética.
¿Por qué este cómic marca un antes y un después en la divulgación de la demencia?
Porque no explica el alzhéimer desde afuera. Lo habita. Y lo hace con la lentitud que requiere la enfermedad: sin prisa, sin juicios, sin soluciones mágicas.
Datos Clave
- ‘Allí donde vas’ se publicó en 2026 por La Cúpula, tras cinco años de investigación y acompañamiento en residencias y hogares.
- Françoise Roy lleva más de 15 años trabajando como acompañante especializada en demencias.
- El cómic se tradujo a 7 idiomas antes de su presentación en Cómic Barcelona.
- Se utiliza como material de apoyo en 23 programas formativos acreditados por el Ministerio de Sanidad.
- La obra evita términos como ‘paciente’ o ‘afectado’, priorizando expresiones como ‘persona con alzhéimer’ o ‘persona acompañada’.
El cómic no cura. Pero sí reconoce. Y en la era del alzhéimer, el reconocimiento es el primer paso hacia el respeto, la política pública efectiva y la atención digna.
