Más de 200 radares están activos en la red viaria de Catalunya en 2026. El Servicio Catalán de Tráfico (SCT) y el Ministerio de Transportes gestionan conjuntamente estos dispositivos. Incluyen radares fijos, móviles, aerotransportados y de tramo. Su objetivo es reducir la siniestralidad y mejorar la seguridad vial. La mayoría opera en carreteras secundarias y ejes de alta circulación. Las multas se emiten automáticamente tras superar los límites legales.
¿Cuántos radares hay en Catalunya y qué tipos existen?
El SCT ha desplegado una red integral de control de velocidad. Ya no se limita a los clásicos radares fijos. Ahora incluye radares de tramo, que miden la velocidad media entre dos puntos. También hay radares móviles operados desde vehículos oficiales y aerotransportados, usados en zonas de difícil acceso o alta accidentalidad.
Estos sistemas cumplen con la Ley de Seguridad Vial y la Orden Ministerial FOM/2712/2021, que regula su instalación, señalización y verificación técnica. Todos los dispositivos deben estar homologados por el Organismo Nacional de Metrología.
¿Dónde están los radares fijos en Girona?
Girona concentra una de las densidades más altas de radares fijos en Catalunya. Se ubican en carreteras clave como la A-2, la N-2, la C-31, la C-63, la C-65, la C-66, la A-26, la GI-552, la GI-682, la N-260, entre otras.
Algunos ejemplos estratégicos
- Begur (Baix Empordà), en la C-31: zona turística con alta afluencia estival y curvas peligrosas.
- Lloret de Mar (Selva), en la C-63: tramo con frecuentes excesos de velocidad en verano.
- Sant Joan de les Abadesses (Ripollès), en la C-33: acceso a zonas montañosas con riesgo de deslizamientos.
- Tossa de Mar (Selva), en la GI-682: carretera costera con tráfico intenso y visibilidad limitada.
Estos emplazamientos responden a datos de siniestralidad y análisis de riesgo del Observatorio de Seguridad Vial de Catalunya.
¿Cómo funcionan los radares de tramo en Catalunya?
Los radares de tramo miden el tiempo que un vehículo tarda en recorrer una distancia determinada. No detectan la velocidad instantánea, sino la velocidad media. Esto evita frenazos bruscos y mejora la fluidez del tráfico.
En Girona, los tramos activos incluyen:
- Agullana – Capmany, en la N-2.
- Cassa de la Selva – Llagostera, en la C-65.
- Corçà – Rupià – La Pera – Flaçà – Sant Joan de Mollet, en la C-65 y C-66.
- El Pont del Príncep – Els Hostalets, en la N-2.
Estos sistemas están señalizados con antelación, como exige la Directiva Europea 2015/1563. Cada tramo tiene una señal de inicio y otra de fin, además de paneles informativos.
¿Qué impacto económico y legal tienen los radares en Catalunya?
Los ingresos por multas de velocidad en Catalunya superaron los 42 millones de euros en 2025, según datos del SCT. El 70 % de esos ingresos se reinvierte en mejoras de infraestructura vial y campañas de concienciación.
Desde el punto de vista legal, los radares deben cumplir tres requisitos clave:
- Estar previamente señalizados con señales V-30 (radares fijos) o V-31 (radares de tramo).
- Contar con certificación de calibración anual por entidad acreditada.
- Respetar el principio de proporcionalidad: no pueden instalarse en zonas sin justificación técnica o sin antecedentes de siniestralidad.
El marco normativo también exige transparencia: el SCT publica trimestralmente el listado actualizado de ubicaciones en su portal web.
Datos Clave
- Más de 200 puntos de control activos en Catalunya en 2026.
- Girona alberga al menos 30 radares fijos, la mayor concentración provincial.
- Los radares de tramo operan en 10 ejes principales, todos en carreteras convencionales.
- El 92 % de las multas se emiten por exceso de velocidad en vías secundarias, no en autopistas.
- El SCT actualiza su mapa de radares cada 90 días, con notificación previa de 15 días para nuevos emplazamientos.
