La primera ministra danesa Mette Frederiksen ha reafirmado en Ankara que Groenlandia no está en venta, rechazando categóricamente cualquier intento de adquisición por parte de Estados Unidos. Su declaración, emitida en plena cumbre de la OTAN, subraya el compromiso de Copenhague con la soberanía territorial, el derecho a la autodeterminación del pueblo groenlandés y el respeto al marco legal internacional.
¿Por qué Groenlandia no está en venta?
Dinamarca ejerce soberanía sobre Groenlandia, pero este territorio goza de autonomía interna desde 2009. Su gobierno local controla casi todas las competencias, excepto defensa y política exterior. La Constitución danesa y el Estatuto de Autonomía de Groenlandia prohíben cualquier cesión territorial sin el consentimiento explícito del parlamento groenlandés (Inatsisartut) y una consulta popular vinculante.
Estados Unidos no tiene base legal alguna para reclamar soberanía. Ni el Derecho Internacional Público, ni los tratados de la OTAN, ni el Derecho Consuetudinario reconocen el derecho de adquisición unilateral de territorios habitados.
El rol del pueblo groenlandés
El 86 % de la población de Groenlandia es de origen inuit. Su identidad cultural, su lengua y su sistema de gobierno están profundamente arraigados en la autogestión. Cualquier intento de traspaso sin su consentimiento violaría el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ratificado por Dinamarca.
¿Qué implica la postura de Trump para la OTAN?
La reactivación pública de la demanda estadounidense en plena cumbre de la OTAN en Ankara ha exacerbado tensiones ya existentes. Trump ha criticado repetidamente a aliados por su gasto en defensa, su postura frente a Rusia, y su supuesta falta de apoyo en operaciones como las dirigidas contra Irán.
Esta estrategia de presión unilateral socava el principio de consenso aliado, núcleo del funcionamiento de la OTAN. Además, desgasta la credibilidad de Washington como garante de la seguridad colectiva, al priorizar intereses geoestratégicos sobre el respeto a la soberanía de socios.
Impacto económico real
Groenlandia posee reservas estratégicas de tierras raras, uranio, hierro y gas natural. Su control geográfico es clave para rutas marítimas del Ártico, que se abren por el deshielo. Pero su desarrollo económico depende de inversión sostenible, no de ocupación. Dinamarca aporta anualmente unos 500 millones de euros en transferencias, mientras que la inversión extranjera directa sigue siendo mínima por la falta de infraestructura y regulación clara.
¿Qué dice el marco legal internacional?
El Derecho Internacional prohíbe la adquisición de territorios por la fuerza o por presión coercitiva. La Carta de las Naciones Unidas, el Principio de No Intervención, y la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales (1960) son vinculantes para todos los Estados miembros, incluidos EE.UU. y Dinamarca.
La Corte Internacional de Justicia ha reiterado que la soberanía territorial no se negocia bajo amenaza, ni siquiera entre aliados. Cualquier intento de imponer un cambio de estatus violaría el principio de igualdad soberana de los Estados, consagrado en el artículo 2.1 de la Carta de la ONU.
La soberanía no es negociable
La postura danesa no es meramente diplomática: es una defensa jurídica y ética. La autodeterminación no se limita a la independencia; incluye el derecho a decidir su relación con el Estado soberano. Groenlandia ya ha rechazado en dos ocasiones la independencia plena en referéndums, pero ha exigido mayor control sobre sus recursos y su política exterior.
Datos Clave
- Groenlandia es el mayor territorio autónomo del mundo, con 2,1 millones de km² y menos de 57.000 habitantes.
- El Estatuto de Autonomía de 2009 transfirió 30 competencias a Nuuk, incluida la policía, la justicia y los recursos naturales.
- Dinamarca aporta el 66 % del presupuesto groenlandés, pero no controla su política fiscal ni su régimen minero.
- EE.UU. mantiene la base aérea de Thule, en Groenlandia, bajo un acuerdo bilateral renovado en 2023 —no un título de soberanía.
- El Ártico alberga el 30 % de los recursos de gas natural no descubiertos del mundo y el 13 % del petróleo.
¿Cómo afecta esto a la seguridad europea?
La insistencia estadounidense en Groenlandia no es aislada: forma parte de una estrategia más amplia de contención ártica, frente a la expansión de Rusia y China. Ambos países han incrementado su presencia en la región con buques de investigación, rutas comerciales y acuerdos con gobiernos locales. Pero la solución no pasa por la apropiación, sino por alianzas basadas en el respeto mutuo y la cooperación técnica —como el Consejo Ártico, del que Dinamarca, Groenlandia y EE.UU. son miembros.
La estabilidad del Ártico depende de reglas claras, no de declaraciones unilaterales. Y la soberanía de Groenlandia no es un obstáculo: es la condición indispensable para cualquier cooperación legítima y duradera.
