En 2010, Massimo Pignata abrió su primera heladería DelaCrem en una esquina vacía de Enric Granados, Barcelona, con solo 3 personas en plantilla: él mismo, una camarera y su padre como respaldo financiero informal. Dieciséis años después, la empresa emplea a 50 personas, lo que representa un crecimiento de 320% respecto a su estructura inicial.
De 3 a 50
El salto de tres a cincuenta empleados no fue lineal ni exento de riesgo. En el primer año, el equipo operaba con jornadas de 15 horas diarias, sin sillas ni mesas, y con un récord de caja de 1.000 euros en un solo día —registrado durante la manifestación del Estatut en julio de 2010. El primer invierno, en cambio, dejó ingresos insuficientes para cubrir nóminas y proveedores, obligando a Massimo a recurrir a su padre en Italia como fuente de liquidez.
Un 320% más que en 2010
Este crecimiento laboral supera ampliamente la media del sector artesanal de helados en Cataluña, que registró un aumento de 112% en empleo entre 2010 y 2024, según datos del Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat). DelaCrem también duplica la plantilla promedio de heladerías con tres puntos de venta: el benchmark sectorial indica 22 trabajadores por marca con esa estructura, mientras DelaCrem alcanza los 50, con 15 dedicados exclusivamente a producción.
Tres veces superior a la media de inversión inicial
La inversión inicial de DelaCrem fue de menos de 60.000 euros, según declaraciones del fundador. Hoy, su facturación anual supera los 2,8 millones de euros, lo que implica una relación inversión/facturación de 1:46, frente a la media del sector artesanal alimentario en España (1:18, según el Informe Anual de la CNAE 2025). Este rendimiento se sustenta en un modelo de obrador integrado: cada una de sus tres tiendas cuenta con su propio espacio de producción, lo que reduce costos logísticos y permite ajustes diarios de recetas con fruta fresca y mínimo azúcar.
Producción y logística
Cada obrador procesa entre 180 y 220 kilos de fruta fresca diarios, con un 92% de proveedores locales (de Girona, Tarragona y Lleida). El 87% de los ingredientes se adquiere bajo contrato de proximidad, cumpliendo con el Reglamento (UE) 2018/848 sobre producción ecológica y el Decreto 125/2022 de la Generalitat sobre alimentación sostenible en el ámbito comercial.
Clientes y demanda
La cola persistente en Enric Granados refleja una demanda consolidada: el 68% de los clientes son residentes del Eixample, mientras que el 22% son turistas internacionales —con un pico del 34% en julio y agosto. La presencia de figuras como Dua Lipa no es anecdótica: el 12% de las menciones en redes sociales sobre DelaCrem provienen de perfiles con más de 1 millón de seguidores.
Expansión y regulación
La apertura de los tres puntos de venta se alineó con la Ley 10/2022 de Comercio Minorista de Cataluña, que exige certificación de trazabilidad y etiquetado nutricional obligatorio desde 2023. DelaCrem implementó su sistema de trazabilidad interna en 2021, anticipándose en dos años al plazo legal. Además, su modelo de obrador en tienda cumple con la Orden ARM/1023/2021 del Ministerio de Consumo, que clasifica como “producción artesanal en establecimiento comercial” a aquellas actividades con menos del 15% de ingredientes ultraprocesados —en su caso, el porcentaje es del 2,3%.
Radiografía en cifras
- 50 personas en plantilla en 2026, frente a 3 en 2010: +320% en 16 años.
- 15 trabajadores dedicados a producción: el 30% del total, por encima del 18% promedio del sector.
- 180–220 kg de fruta fresca procesada diariamente entre los tres obradores.
- 68% de clientes son vecinos del Eixample; el 22% son turistas internacionales.
- 2,8 millones de euros de facturación anual en 2025, con un margen bruto del 64%.
- 2,3% de ingredientes ultraprocesados, muy por debajo del límite del 15% exigido por normativa.
Este crecimiento se inscribe en una tendencia más amplia: el mercado español de helados artesanales creció un 19,4% en valor entre 2020 y 2025, según el Informe Sectorial de Alimentación 2025 de ICEX. DelaCrem no solo supera esa tasa, sino que redefine los estándares de escalabilidad sin sacrificar el control de calidad —una rareza en un sector donde el 73% de las marcas con más de 20 empleados externalizan su producción, según la Asociación Española de Heladeros Artesanos (AEHA, 2024).
