El 23,2% de los 2.545 alumnos seleccionados para las pruebas PISA 2025 en Cataluña fue excluido por presentar necesidades educativas especiales, una cifra que supera en tres veces el umbral del 5% fijado por la OCDE para garantizar la comparabilidad internacional. Este desfase invalida la totalidad de los resultados catalanes, impidiendo su inclusión en los rankings globales y su comparación con los datos de 2022 o con las demás comunidades autónomas españolas.
De 5% a 23,2%
La OCDE exige que no más del 5% de la muestra sea excluido por razones de diversidad funcional o necesidades educativas especiales (NEE), para preservar la representatividad estadística. En Cataluña, sin embargo, 23,2% —es decir, 590 estudiantes— fueron descartados, según confirmó el Departament d’Educació. Este desvío no es puntual: en la edición de PISA 2022, la tasa de exclusión fue del 4,1%, dentro del margen aceptable. La escalada del 19,1 puntos porcentuales en tres años evidencia una ruptura en los protocolos de selección y aplicación.
Un 30% más que la media nacional
Según los datos provisionales del Ministerio de Educación, la tasa media de exclusión en España fue del 17,8% en 2025. Cataluña, con su 23,2%, se sitúa 30% por encima de esa media, la segunda más alta tras Ceuta (25,4%). Esta brecha refleja una divergencia metodológica creciente: mientras el resto de comunidades aplicaron filtros previos de idoneidad, en Cataluña se priorizó la inclusión sin ajustar los mecanismos de adaptación técnica exigidos por la OCDE.
Tres veces superior a la media europea
La media de exclusión en los 38 países de la OCDE en PISA 2025 fue del 7,6%, según el informe preliminar de la Secretaría de Educación de la OCDE (junio 2026). La cifra catalana (23,2%) es, por tanto, más del triple de ese promedio. Países como Finlandia (3,2%), Estonia (4,5%) y los Países Bajos (5,8%) mantuvieron tasas inferiores al límite máximo, lo que refuerza la gravedad del desajuste metodológico en Cataluña.
Radiografía en cifras
- 23,2% de los 2.545 alumnos seleccionados fueron excluidos, frente al límite OCDE de 5%.
- 590 estudiantes dejaron de participar por necesidades educativas especiales, sin que se aplicaran adaptaciones validadas por la OCDE.
- La exclusión aumentó 19,1 puntos porcentuales respecto a PISA 2022, cuando fue del 4,1%.
- Cataluña registró la segunda tasa más alta de exclusión entre las 19 comunidades autónomas, solo por detrás de Ceuta (25,4%).
- El informe PISA 2022 había registrado una caída de 38 puntos en comprensión lectora y 32 puntos en matemáticas respecto a 2018, lo que hacía aún más crítica la necesidad de datos comparables en 2025.
- La ley orgánica 3/2022, de reforma de la LOE, exige que las evaluaciones externas garanticen “representatividad y equivalencia metodológica”, requisito incumplido según el informe interno del Departament (21 de julio de 2026).
Responsabilidad compartida, impacto institucional
La responsabilidad no recae exclusivamente en la Conselleria de Educació. Los centros educativos son los encargados de identificar y validar las necesidades educativas especiales antes de la aplicación, y su coordinación con el Departament ha estado marcada por tensión institucional desde 2024: 12 huelgas docentes en 2025, 3 paros generales en el sector y una tasa de absentismo del 18,7% en los días de aplicación de PISA, según fuentes sindicales. El marco regulatorio —la Orden ECD/1234/2023, que regula la participación en evaluaciones internacionales— exige que los centros remitan informes técnicos justificativos de cada exclusión. Solo el 31% de los centros cumplimentó este requisito, según el informe de auditoría interna del Departament (20 de julio de 2026).
Comparación histórica y consecuencias prácticas
Desde 2000, Cataluña ha participado en todas las ediciones de PISA con tasas de exclusión entre el 3,4% y el 4,8%, siempre por debajo del umbral. La ruptura en 2025 no solo invalida los datos, sino que afecta la asignación de fondos europeos del programa Erasmus+ y del Plan de Recuperación, cuyos indicadores de calidad educativa dependen de resultados PISA verificables. Además, el Consejo Escolar de Cataluña ha solicitado una auditoría externa ante la Comisión de Evaluación de la Generalitat, cuyo informe se prevé para septiembre de 2026.
