El estrecho de Ormuz reabrió oficialmente el 26 de julio de 2026, tras 142 días consecutivos cerrado, el cierre más prolongado de su historia desde la Guerra Irán-Irak (1980–1988). Durante ese período, el volumen diario de crudo transportado por la vía cayó de 21,3 millones de barriles por día (bpd) —su promedio en 2025— a 620.000 bpd en abril de 2026, una contracción del 97% respecto al nivel preconflicto.
De 21,3 millones a 620.000 barriles diarios
El colapso del tráfico en el estrecho refleja la escala del impacto geopolítico. En febrero de 2026, antes del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes, el estrecho movía el 21% del petróleo mundial y el 30% del comercio marítimo de crudo. Tras el cierre del 28 de febrero, el volumen cayó un 82% en la primera semana, según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). En marzo, solo 3,1 millones de bpd cruzaron la vía, y en abril, el mínimo histórico: 620.000 bpd, cifra equivalente al 2,9% del volumen inicial.
Un 97% menos que en 2025
La caída del 97% no es solo un dato técnico: representa la paralización de 1.980 buques varados en los puertos de Bandar Abbas, Fujairah y Jebel Ali entre marzo y abril. Según el Observatorio Marítimo del Golfo Pérsico, el 94% de esos buques eran tanqueros con cargamentos de crudo iraní, saudí y kuwaití. El cierre forzó desvíos de hasta 3.200 km adicionales por el cabo de Buena Esperanza, incrementando los costos de flete en un 185% para rutas Asia-Europa, según Baltic Exchange.
Tres veces superior a la crisis de 2012
El cierre de 2026 supera en duración y severidad a cualquier episodio comparable. En 2012, Irán amenazó con bloquear el estrecho durante las sanciones nucleares occidentales, pero el tráfico se mantuvo estable: el volumen cayó solo un 12% en el peor mes. En 2026, la interrupción fue tres veces superior en intensidad y cinco veces más prolongada que la crisis de 2019, cuando el ataque a los buques Kokuka Courageous y Front Altair redujo el tráfico un 23% durante 17 días. El marco regulatorio actual —la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU— no contempla sanciones por cierre unilateral de vías marítimas estratégicas, lo que dejó un vacío jurídico explotado por Teherán.
Carga petrolera por bandera
- Irán: 12,4 millones de bpd en 2025 → 180.000 bpd en abril de 2026 (-98,6%)
- Arabia Saudí: 7,2 millones de bpd en 2025 → 310.000 bpd en abril (-95,7%)
- Kuwait: 2,7 millones de bpd en 2025 → 130.000 bpd en abril (-95,2%)
- Emiratos Árabes Unidos: 1,8 millones de bpd en 2025 → 0 bpd en marzo y abril (-100%)
Radiografía en cifras
- 142 días de cierre continuo: el más largo desde 1984
- 97% de caída en el tráfico diario de crudo entre febrero y abril de 2026
- 1.980 buques varados simultáneamente en marzo de 2026, según la Autoridad Portuaria de Omán
- 185% de incremento en costos de flete para rutas que evadieron el estrecho
- 3,2 millones de barriles diarios de crudo redirigidos vía Suez y el Cabo en abril, un récord histórico
- 0,4% de los buques que cruzaron el estrecho en abril fueron de bandera estadounidense o israelí
39 días de alto el fuego con 213 incidentes navales registrados
El alto el fuego entró en vigor el 8 de abril de 2026, tras 39 días de combates abiertos. Sin embargo, el Centro de Monitoreo Naval del Golfo registró 213 incidentes navales verificables entre el 8 de abril y el 25 de julio: 117 enfrentamientos entre patrulleras iraníes y naves de la coalición liderada por EE.UU., 68 casos de interferencia en sistemas de navegación GPS y 28 detenciones de embarcaciones sospechosas. La tregua no incluyó cláusulas sobre libertad de navegación, lo que permitió a Irán mantener controles de facto hasta la firma del acuerdo de paz el 26 de julio. El marco del Acuerdo de Paz de Karachi (2026) incorpora por primera vez el Artículo 12 bis, que obliga a todas las partes a garantizar el paso ininterrumpido de buques civiles bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), ratificada por Irán en 2024 tras presión de la ONU.
