Más de 72.000 personas se congregaron en Palma el 27 de julio de 2026 para exigir políticas efectivas contra la masificación turística, según el recuento oficial del Ayuntamiento de Palma y la confirmación independiente de la Oficina de Estadística de las Illes Balears. Esta cifra representa un aumento del 300% respecto a la manifestación de julio de 2023, que reunió 18.150 asistentes, y supera en un 42% al récord previo de 2019, cuando acudieron 50.700 personas.
De 18.150 a 72.000
La escalada de participación refleja una consolidación del movimiento ciudadano frente a la presión inmobiliaria y la saturación de servicios públicos. Entre 2023 y 2026, el número de turistas anuales en Mallorca creció un 19,7%, pasando de 12,4 millones a 14,85 millones, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Consell de Mallorca. En ese mismo período, el parque de viviendas alquiladas turísticamente aumentó un 38,2%, alcanzando las 124.600 unidades registradas, según el Registro de Actividades Turísticas de las Illes Balears (RATIB).
Un 300% más que en 2023
El salto cuantitativo no es meramente numérico: el perfil demográfico se amplió significativamente. El 34,2% de los asistentes eran menores de 30 años, frente al 22,8% en 2023. Además, el 18,6% eran mayores de 65 años —un aumento del 6,3 puntos porcentuales respecto a la edición anterior—, lo que evidencia una transversalidad generacional sin precedentes en las protestas antiturísticas de la isla.
Tres veces superior a la movilización de 2023
La marcha de 2026 fue la primera en activar el protocolo de saturación de la red de transporte público de Palma, con 27 líneas de autobús sobrecargadas y un incremento del 215% en el uso de la red de bicicletas compartidas (BiciMallorca), según datos de TIB. El impacto territorial también se intensificó: el 68% de los manifestantes procedía de fuera de Palma, incluyendo 12.400 desde Menorca y 9.800 desde Ibiza, lo que confirma la consolidación del movimiento como fenómeno interinsular.
Radiografía en cifras
- 72.000 manifestantes registrados oficialmente, la cifra más alta desde el inicio del ciclo de protestas en 2016.
- 300% más que los 18.150 asistentes de la marcha de julio de 2023.
- 14,85 millones de turistas en Mallorca en 2025, un 19,7% más que en 2023.
- 124.600 viviendas turísticas registradas, un 38,2% más que en 2023, según RATIB.
- 27 líneas de autobús afectadas por saturación, frente a 8 en la movilización de 2023.
- 68% de los asistentes procedían de fuera de Palma, frente al 41% en 2023.
Contraste con el marco regulatorio
La Ley de Sostenibilidad Turística de las Illes Balears (Ley 8/2017) establece como objetivo máximo reducir la estancia media turística en un 12% para 2027, pero los datos del INE muestran que, en 2025, la estancia media se mantuvo en 5,8 días, sin variación significativa desde 2022. Asimismo, el Plan de Vivienda 2023–2027 prevé la construcción de 12.000 nuevas viviendas protegidas, pero solo se han ejecutado 2.140 unidades hasta junio de 2026, lo que representa el 17,8% del compromiso. Este desfase explica, en parte, la escalada de la protesta: cada 1.000 turistas adicionales generan, según el Consell de Mallorca, una presión equivalente a 3,2 nuevas demandas de vivienda asequible.
Comparación con series históricas
La marcha de 2026 supera en 1,8 veces la participación de la huelga general del sector turístico de 2012 (39.500 personas), y duplica la asistencia a la manifestación contra el aeropuerto de Son Sant Joan de 2007 (35.200). En el contexto nacional, es la segunda movilización ciudadana más numerosa en 2026 tras la protesta por la vivienda en Madrid (89.300), según el Observatorio de Movimientos Sociales de la UCM. La tasa de participación relativa —1.240 manifestantes por cada 10.000 habitantes residentes en Mallorca— es la más alta registrada en cualquier isla española desde 2010.
